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Raúl Ibáñez es el único bateador de .300 puntos en el line-up de los Marineros de Seattle, pero ¿cómo perder de vista a Ichiro Suzuki, Richie Sexson y Adrián Beltré, etiquetados como temibles? Agreguen el calificativo de “hueso duro” que se ha ganado a pulso el zurdo Eric Bedard, quien pese a ser limitado a 28 aperturas por una lesión en 2007, ponchó a 221 en 182 entradas, y tuvo balance de 13-5 y 3.16 trabajando para los Orioles de Baltimore.

Así que, después de haber ganado cuatro juegos y perdido dos, con 3.50 en efectividad, el reto que Vicente Padilla tomará hoy en Seattle, a las 8:10 p.m., hora nica, es lo suficientemente exigente para considerarlo incierto.

Con Seattle superando a Texas por sólo un juego en el fondo del lado oeste de la Liga Americana, antes de la cartelera del martes, es obvio que entre Padilla y Bedard no hay nada escrito sin pretender entrar a discutir con Diógenes. Por favor, ¿hay algo fácil o previsible en las Grandes Ligas?
Todos se han percatado de la evolución de Padilla como tirador. Sus cifras hasta hoy, sorprendentemente si se quiere, son mejores que las de Josh Beckett (3-2 y 4.19) y de las del ganador del Cy Young C.C. Sabathia (1-5 y 7.71), actualmente en la lona. Más importante que eso ha sido la variedad que aplica a su pitcheo con cambios, bolas de quiebre, búsqueda de las esquinas, pelotas a la altura de las rodillas, pocas equivocaciones, y ese componente de poder que permanece inalterable como arma letal.

En estos momentos, Vicente, que va en busca de su tercera victoria consecutiva, es la mejor escopeta disponible para el manager Ron Washington. Hay que apuntar que en cuatro ocasiones el nicaragüense ha logrado atravesar por rachas de cuatro victorias, entre ellas dos en aperturas consecutivas, en 2004, con los Filis, del siete al 23 de mayo, y en 2006, con Texas, del 30 de junio al 18 de julio.

Previamente, en 2002 y 2003, desde la colina de los Filis, registró cuatro triunfos seguidos, pero con partidos sin decisión entre paréntesis. En tanto, su máxima racha de derrotas es de cinco, en 2003, del 25 de abril al 22 de mayo.

Vicente Padilla regresa hoy a la trinchera persiguiendo su quinto triunfo de la temporada y tratando de mostrarse como el mejor pitcher de los Rangers. Todos queremos verlo salir con su puño en alto, congelando la destreza de Ichiro, inutilizando a Sexson, sujetando del cuello a Ibáñez, atornillando a Beltré y superando a Bedard.

¡Diablos! ¿No tenemos algo más que pedirle?

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