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Había furia en su mirada, su brazo cargado de poder y educado en su control, enviaba lanzamientos flameantes. No, no había forma de vencerlo.

Qué insignificantes se vieron los Marineros de Seattle con dos hits aislados, uno de Yunieski Betancourt y otro de Ichiro Suzuki, frente al relampagueante y certero Vicente Padilla anoche. La victoria de los Rangers por 2x0, que les permite salir del hoyo en el Oeste de la Liga Americana, se construyó alrededor del estupendo trabajo realizado por el brazo derecho del pinolero, ahora con 5-2 y 3.02 en carreras limpias, atravesando por un momento resplandeciente no vivido desde 2006.

Su pitcheo fue por siete entradas, una sinfonía en la que no faltaba ningún instrumento, ninguna voz, ningún paisaje, hubiera dicho Walt Whitman. Y es que esa faena tan autoritaria, sólo puede realizarla un hombre que confía en su armamento, que se apoya en la destreza adquirida, y que sabe y puede apretar convenientemente las tuercas. Fue fácil captar cómo los bateadores de Seattle lucían tan angustiados, como náufragos en alta mar.

Ese cero del séptimo inning, gigantesco, hipnotizante, mostró a Vicente de cuerpo entero superando la más grande dificultad: tres ponches consecutivos derritiendo swings hambrientos estando dos hombres circulando sin out. Eso fue un alarde de dominio, ante lo cual, el asombro se inclina.

El complemento ofensivo que Padilla necesitaba se lo proporcionó Milton Bradley. En el cuarto inning, con un out, Bradley disparó hit al center y anotó por el triple de Brandon Boggs; y en el inicio del sexto, su jonrón encima de la pared del left-center fortaleció la pretensión de su quinta victoria de la temporada y tercera consecutiva. Para cerrar su show, Bradley realizó una meritoria atrapada en el cierre del octavo con uno a bordo y el pitcheo del relevista Joaquin Benoit vacilante.

Siempre es un reto enfrentar al zurdo Eric Bedard, y los Rangers necesitaron de un Padilla con su mejor material, para avanzar sobre esa ventaja riesgosa de 2x0 y convertirla en la ansiada victoria. Padilla, con sus ocho ponches, limitando a sólo dos hits a Seattle, únicamente se preocupó en el cierre del séptimo, cuando súbitamente se desajustó boleando a Raúl Ibáñez y a Adrián Beltre sin out. Aprovechó el problema para impactar ponchando a Jeff Clement, Yunieski Betancourt y Wladimir Balentien.

Ningún marinero llegó a tercera base, y entre el hit de Betancourt y el de Suzuki, Vicente retiró a 12 consecutivos. Lanza para 0.42 en sus últimas tres aperturas (21.2 innings). Fue un trabajo magistral.