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El japonés Yusuke Kobori decidió ver entrenar a José Alfaro, pero el nica consideró que no era necesario observar en un entrenamiento a su rival, eso fue lo que informó en su nota el periodista nipón Joe Koizumi después de la primera exhibición en público que tuvieron ambos boxeadores en el Kadoebi Jewel Gym en Tokio.

La razón para que el campeón pinolero se sienta tan confiado es que después de arrebatarle la corona a Prawet Singwancha, lo único que necesita es ser agresivo, principalmente ante un rival que ha decidido ir al ataque desde el primer campanazo.

Nadie espera que sea una pelea de ecuaciones técnicas o de maniobras defensivas, ambos van a recurrir a su poder, su capacidad de ataque y principalmente su resistencia, en este caso, el nica tiene más éter en sus puños.

Kobori se muestra muy franco, pero resiste; Alfaro depositará todas sus energías en atacar en todo momento, porque esa es la clave para conservar la corona. Los peleadores asiáticos son duros de pelar, y consciente de eso “Quiebra Jícara” buscará la oportunidad en todo momento.

El error que no debe repetirse es que el nica se quede rezagado en su ataque. Contra el tailandés bajó la intensidad y hasta corrió el riesgo de ser superado en las tarjetas de no ser por dos puntos que le quitaron en ese momento a su rival.

Peleando en tierra ajena el boxeo del nica no debe especular mucho, ganando rounds ajustados o guardando energía para rounds finales, lo que interesa es que mantenga la iniciativa y aprovechar que Kobori parece más frontal que Singwancha, DeMarcus Corley y el “Aguacerito”.

Kobori es un peleador de pocos recursos, eso no necesita demostrarse, pero tiene volados salvajes que pueden abrirle una oportunidad. En esa guerra prevalecerá el que tenga más dinamita, más asimilación y mejor condición física.

Hasta el momento, sin poner a “Quiebra Jícara” como un invencible, tiene una mejor oportunidad de regresar con la corona, pero toda esa confianza tiene que ser demostrada en el ring sacándole provecho a los errores de su última pelea.

Alfaro es favorito, pero ¿cuántos en realidad sentimos que eso es cien por ciento garantía para creer?