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Huelga del transporte aparte, más o menos cada cinco días entre abril y octubre, el país se detiene porque pitchea Vicente Padilla. Es la fuerza del deporte.

Recuerdo 1979 en plena guerra, con los barrios orientales implacablemente bombardeados, con las inmensas columnas de humo, los francotiradores, las ofensivas de uno y otro lado, y la gente preguntando ¿cómo va Denis?, ¿volvió a ganar?
Era algo impresionante. Mientras aquí se batallaba con fiereza, Martínez estaba involucrado en una racha de diez victorias con los Orioles de Baltimore, y los que podían, sintonizaban en sus radios La Voz de los Estados Unidos para escuchar al cubano Guillermo Portuondo entregar el informe de Grandes Ligas.

“Ganó Denis, sigue la racha”, “Qué bueno brother”, se decía en las barricadas. ¡Ah, el béisbol, divino tesoro!, pensaba yo.

Ahora Denis está fuera del escenario y los reflectores siguen cada lanzamiento de Vicente Padilla, el derecho pinolero que ha ganado cinco juegos por dos reveses desde la trinchera de los Rangers de Texas, y que esta tarde, a eso de las 5:00 p.m., enfrenta a los Astros de Houston que utilizarán a Roy Oswalt, con 4-3 y 5.05 en efectividad.

El país está en crisis poniendo en evidencia la incapacidad del gobierno; el combustible sube, el desempleo multiplica sus tentáculos, la palmazón golpea al país en la mandíbula, pero, paremos por un momento, por dos o tres horas, hoy pitchea Vicente Padilla.

Quizás hasta en la Secretaría estén pendientes de él. ¿No es así Lenín?
Los Astros de Houston persiguen a los Cachorros de Chicago en el sector central de la Liga Nacional, en tanto los Rangers de Texas, que saltaron sobre los Marineros de Seattle, se acercan a Oakland y a los Angelinos en el Oeste de la Liga Americana. Los juegos interligas se han activado y Padilla busca su sexta victoria de la campaña y cuarta consecutiva.

Lance Berkman encabeza el ataque de Houston. Hasta hoy no ha dejado títere con cabeza, con 15 jonrones, 43 remolques y .391 puntos, cifras que lo proyectan espectacularmente. No está solo. Miguel Tejada es temible, Carlos Lee hace rechinar su dentadura mientras extiende su swing, Kazuo Matsui es agresivo, y ojo con Hunter Pence, pero Padilla, pese a la agresión que sufrió en el propio primer inning frente a Seattle, está crecido y bien armado, con poder y destreza.

Una vez más, por dos o tres horas, el país estará tras las huellas de Vicente. El más grande atleta pinolero del momento vuelve a atrapar la atención tratando de socar contra Houston y Roy Oswalt.