Edgard Tijerino
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No, no es posible. Estamos en 2008, no hace 40 años, cuando las rotaciones de cuatro brazos y el largo kilometraje de los abridores permitían completar hasta 30 juegos. Fue en 1968, cuando el “Ramírez Goyena” continuaba produciendo revolucionarios, que Denny McLain ganó 31 y perdió seis, con 28 completos, seis blanqueos y 1.96 en carreras limpias después de trabajar 336 entradas.

Era una época en que todavía podíamos encontrar un dinosaurio esperando por la luz verde en un semáforo, no ahora, que esos “monstruos” se han extinguido.

¿Han visto a Brandon Webb? Imposible, el derecho de los Cascabeles de Arizona está viajando a bordo de un tren bala, por ahora sin paradas. Sus nueve victorias en igual número de aperturas le permiten tomar una significativa ventaja sobre McLain, quien alcanzó esa cifra de éxitos hasta el cinco de junio, es decir, con tres semanas de retraso frente al ritmo asombroso que Webb ha desplegado en este 2008.

Consideren este detalle. El año pasado, Webb, un ganador de 18 juegos, obtuvo su triunfo nueve el 25 de julio, cuando nadie se acordaba del Juego de Estrellas, en cambio hoy, faltan casi dos meses para el Clásico que se realizará en Yanqui Stadium.

La pregunta es: ¿tendrá Webb suficiente combustible, inspiración, dominio y consistencia para sostener ese paso victorioso comparable con el del extraordinario fondista etíope Haile Gebrselassie?
Hace unas semanas lo descartábamos por completo, pero ahora Webb nos ha obligado a rascar nuestras cabezas y darle forma a la interrogante que tanto apasiona en el firmamento de los deportes, ¿por qué no?
En 2004 Webb abrió 35 juegos, su máxima cifra, y en 2007, rumbo a 18 triunfos, estuvo 34 veces en la colina. Así que, para ganar 30, el “as de espadas” de Arizona necesita utilizar sólo cuatro o cinco aperturas más para combinar derrotas y juegos sin decisión. Éste es el punto neurálgico de la posibilidad, porque McLain realizó 41 inicios.

En 1978, el zurdo de los Yanquis, Ron Guidry, registró una racha de 13 victorias iniciando la temporada, antes de ser vencido por los Cerveceros el siete de julio. Ese año, Guidry estableció la marca de mejor porcentaje para un ganador de 20 o más juegos, con balance de 25-3, completando 16 juegos, con nueve blanqueadas.

Con tantas marcas haciéndole señas, es natural preguntarse: ¿cómo va a responder Webb frente a la presión con el agobio que produce el periodismo girando alrededor de las expectativas?
Son tantos los intentos que se han derrumbado, que existe el temor de precipitarse sobre las posibilidades de Webb. Por lo que estamos viendo, se considera viable que el ganador del Cy Young 2006, con 16 victorias y ocho reveses, termine construyendo una temporada fantasiosa y nos parezca un dinosaurio trasplantado a 2008.