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¡Qué bien se ve Vicente Padilla! Esa confianza que se traduce en dominio lo ha convertido en un pitcher difícil de vencer. Lo vimos anoche, trabajando con un taladro sobre el bateo de los Astros de Houston, construyendo una victoria por 6-2, que es su sexta de la temporada, con dos aperturas pendientes en este mayo tan alentador.

¡Qué agradable se ve la vida de un pitcher cuando está atravesando por una racha de cuatro victorias, con balance de 6-2 y 3.16 en efectividad, identificado como el mejor brazo de Texas, y con una opción creciente para el Juego de Estrellas!
¿Saben lo que Vicente nos dio anoche en medio del agobio que estrangula a este pobre país? Casi tres horas de felicidad, mientras se sostuvo en la colina sujetando la mayor parte de ese tiempo al bateo de Houston. Nos olvidamos de todo, incluso de la inutilidad del gobierno, de la Asamblea y de los Poderes del Estado, para seguir cada uno de sus lanzamientos, para concentrarnos en cada out, para tratar de ayudarle desde aquí, frente a cada amenaza. ¡Ah, lo que es capaz de hacer la magia del deporte!
El inicio fue preocupante. Base a Kazuo Matsui, robo de segunda y hit de Miguel Tejada colocaron a Houston en ventaja 1-0. Otra base al fiero Lance Berkman hizo crecer el peligro, pero Vicente recuperó su látigo y liquidó a Carlos Lee y a Darin Erstad, que no son mancos.

¡Cuánto valor tuvo ese recorte de alas a Houston para reducir su intento de agresión a sólo una carrera! Los Rangers rápidamente mostraron que sus bates están vivos. Con dos outs, hit de Josh Hamilton y jonrón de Milton Bradley en el cierre, voltearon la tortilla 2-1, y Padilla se sintió fortalecido.

Dos más en el segundo, por infield hit de Catalanotto y jonrón de Marlon Byrd, ampliaron la diferencia a favor de Texas 4-1. Pero Houston envió una advertencia en el inicio del cuarto con el jonrón 16 de Lance Berkman; nada extraño. Están volando tantas pelotas sobre las verjas como piedras cuando hizo explosión el Vesubio. Johan Santana fue sacudido ayer por tres jonrones, pero derrotó a los Yanquis.

En el séptimo Roy Oswalt explota, mientras Texas fabrica dos carreras más impulsadas por David Murphy y Gerald Laird, para establecer el 6-2. No volvió a moverse una hoja en el parque de Arlington, y las esperanzas de recuperación de Houston se las llevó el viento.

Cinco hits en siete entradas, dos carreras que fueron limpias, tres bases y seis ponches; ese fue el trabajo de Vicente anoche, antes de enfrentar a Minnesota y a Tampa en sus últimas aperturas de mayo, buscando cómo alargar la racha.

Éste es el Vicente que siempre quisimos ver.