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EL PAÍS / ESPAÑA

El español Rafael Nadal venció al serbio Novak Djokovic, por 7-5, 2-6 y 6-2 en tres horas y tres minutos, y clasificó para disputar por segundo año consecutivo la final del Masters Series de Hamburgo, para enfrentarse al Roger Federer.

En un partido intensísimo, de poder a poder, que comenzó con un 3-0 favorable a Djokovic, Nadal se hizo de una victoria épica con la que retuvo el segundo puesto de la clasificación mundial, y por tanto llegará a Roland Garros con ese estatus.

El español se medirá en la final contra Federer, quien venció al italiano Andreas Seppi, por 6-3 y 6-1 en 79 minutos, y que accedió a la final sin ceder un set, pero sin enfrentarse a nadie de relevancia y dispuesto a conseguir este torneo por quinta vez.

Las dos semifinales se disputaron con el techo cubierto por la lluvia, por primera vez este año. Nadal venció peleando como él acostumbra y deslumbrando, por momentos, con golpes geniales. El español desarboló al campeón del Abierto de Australia y del Masters Series de Roma, que al final tuvo que recurrir a su genial dejada de revés para intentar romper las piernas del tricampeón de Roland Garros, cuando las suyas ya flaqueaban con demasiada evidencia y su boca se abría para recuperar el aliento.

Contra Federer será un nuevo capítulo de la interminable historia que ambos protagonizan, y que significará una nueva revancha en este torneo, donde el suizo venció al español en la final del año pasado después de un gran comienzo de Nadal, y donde parece que despliega su mejor juego en tierra. Así lo atestigua su récord en esta pista, donde ha ganado 29 de los 30 partidos que ha disputado desde 2002.

Su única derrota llegó de manos del australiano Mark Philippoussis en la tercera ronda hace cinco años. “Es su pista talismán, aquí ha ganado ya cuatro veces, la bola no pica tan alto y mis golpes no le hacen tanto daño a su revés”, adelantó Nadal, que en la final del año pasado vio cortada su racha de victorias consecutivas sobre tierra, en 81.

Tras 15 enfrentamientos contra Federer, el español lleva ventaja de 9-6, con un sólo duelo este año, salvado con triunfo para el español en la final de Montecarlo, donde el de Basilea reconoció que la historia se repetía, con igual signo negativo para él. Federer vio esta segunda semifinal cómodamente en su hotel. En 79 minutos había superado al italiano Seppi sin ceder un set, y tras aprovechar 10 de los 14 puntos de ruptura que logró ante el italiano. El suizo sólo permitió uno durante el partido, pero lo anuló con efectividad. Tuvo poco desgaste, algo que puede obrar en su favor mañana frente a las tres horas largas que empleó Nadal contra Djkovic.

“Estoy muy orgullo de mi actuación en Hamburgo”, ha admitido Federer. “Sólo he perdido uno de los últimos 35 partidos, y esto en tierra, y en un lugar que es muy difícil debido a la lentitud. Me ha ayudado mucho en el pasado, sobre todo con París a la vista. Estoy muy satisfecho. Significaría mucho para mí ganar mañana”, ha deseado. Federer llega a esta final con un sólo título esta temporada, logrado en un torneo menor, Estoril, también sobre tierra. En Roma cayó contra el checo Radek Stepanek en cuartos de final, y en Montecarlo cedió contra Nadal en la final. Esa ha sido hasta el momento su preparación sobre tierra, donde mañana le espera el auténtico rey en esta superficie.

Rafa Nadal por lo pronto se ha ido de las pistas con tres objetivos cumplidos: la complicada victoria ante el número 3 del mundo, el pase a la final ante el número uno, y la tranquilidad de mantener su preciado número dos. Tres en raya para Rafa.