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Desde Tokio.- Como se había señalado con suficiente anticipación, no hubo ninguna alteración de nervios por el pesaje. José “Quiebra Jícara” Alfaro es un atleta disciplinado, que sabe la importancia que tiene el presente para edificar su futuro.

Las 134 libras y tres cuartos, sin tener que someterse a restricciones rigurosas, indican que el peleador y su equipo han funcionado de la mejor manera posible. “No voy a viajar tanto para batallar con la báscula. Mi pelea es con Kobori”, dijo Alfaro mientras comía con prudencia, sin esa ansiedad que muestran la mayoría de boxeadores una vez que han salido del martirio del pesaje.

“Me siento estimulado por los progresos que he conseguido. Verán que soy un mejor boxeador y que realizaré un trabajo acorde con lo que vieron durante mi preparación”, aseguró el Campeón Mundial Ligero.

El optimismo entre los manejadores de Alfaro fue creciendo a medida que se acercaba la hora, y era inevitable para ellos incursionar en el terreno de los próximos proyectos.

“Kobori es fuerte y seguramente resistente como la mayoría de peleadores orientales, pero su estilo parece apropiado para la agresividad de Alfaro, quien puede sostener la iniciativa, clave para la búsqueda de la victoria”, opinó Silvio Conrado Jr.

Por su parte, Gustavo Herrera asegura haber dormido tranquilo en la víspera del combate, en vista de la confianza depositada en Alfaro. “Kobori tiene que superar ampliamente lo que hemos visto de él para poder convertirse en una amenaza. Nunca subestimamos a un adversario, y estamos conscientes que toda pelea es difícil. Pero cuando te has preparado como Alfaro, puliendo muchos aspectos, no podés pensar en la posibilidad de perder”, expresó el entrenador.


Por subir al ring, todo estaba sobre rieles.