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Súbitamente, Yusuke Kobori salió de la nada para convertirse en alguien. Su sorprendente ofensiva del tercer asalto, noqueando a José “Quiebra Jícara” Alfaro, le permitió coronarse Campeón Mundial AMB de las 135 libras. Frente a un rival apropiado para lucirse, como si hubiera sido escogido con pinzas en la paila de las posibilidades favorables, Alfaro inesperadamente se hundió en forma estrepitosa.

Incluso para cronistas japoneses como Joe Koizumi, el resultado fue increíble. No le habían concedido posibilidades de sobrevivencia a Kobori.

No hay nada que discutir sobre la decisión del árbitro suspendiendo el combate. Fue correcta. Primero, Alfaro es derribado por una combinación de golpes de corto trayecto, derecha por afuera y esa izquierda por adentro, precisa, directa a la mandíbula. Faltando 1.17 minutos de ese tercer round, que sería el último, el nica estaba en la lona ante el asombro de todos. Luego, una vez recuperada la vertical con dificultad, el desborde de Kobori atacando con combinaciones, volcándose sobre Alfaro, que no pudo enviar la menor señal de vida mientras era empujado contra las sogas, totalmente desarmado.

El árbitro Ramos intervino oportunamente deteniendo el combate porque Alfaro estaba siendo atropellado, no por un camión, pero sí en forma agobiante y por supuesto, peligrosa. Aun un púgil sin capacidad de destrucción como el japonés puede hacer mucho daño en situaciones como esa.

Hay peleas que se suponen fáciles y resultan tormentosas, como cuando vimos caer a Eduardo “Ratón” Mojica frente al golpeo imprevisto del inadvertido colombiano Alfonso Valiente. Menos mal que lo salvó la campana, recortando el round, y logró enderezarse.

Alfaro estaba ligeramente adelante en la pelea, y por lo visto en el inicio del tercer asalto, estableciendo dominio y observando cómo se hinchaba el ojo izquierdo de Kobori, que mostraba como agregado todavía no grotesco, un corte en el pómulo. No había forma de “olfatear” el peligro.

Pero, como decía Kid Gavilán, ningún púgil está “vacunado” contra un golpe de nocaut. Kobori aprovechó un cese de fuego, se movió hacia el centro del ring, giró un poco a su derecha y después de recibir una repetición de ganchos ascendentes que ejecutó Alfaro, atacó con sus dos manos, aparentemente sin mala intención. La cachetada de izquierda fue a la quijada, zona vulnerable, Alfaro no resistió y cayó, al levantarse, desorientado, nunca se recuperó.

¡Diablos! ¿Quién iba a sospecharlo? Alfaro no había necesitado mostrar progresos para atravesar por un difícil primer asalto, ganar el segundo obligando a un conteo de protección, y registrar un inicio agresivo y dominante en el tercero. De pronto, de la nada, emergió Kobori, no bruscamente, y se convirtió en alguien.

Ahora es el Campeón Mundial AMB de las 135 libras, quizá no por mucho tiempo.