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La nueva figura salta como una liebre, se mete al escaparate de posibilidades, muestra su ímpetu juvenil y su excelente “armamento”, da la impresión de poder proyectarse espectacularmente y atrapa nuestra expectación.

Román “Chocolatito” González, lo suficientemente caliente después de haberse sometido a ritmo intenso de adiestramiento, confiando en su velocidad de manos, movimiento de piernas, certeza ejecutiva, cambios de perfil y capacidad para resolver dificultades, está enfrentando en Japón al peligroso filipino Heriberto Gejón.

Es su pelea de mayor exigencia. Gejón está calificado como consistente golpeando y recibiendo, y pretende mostrarse de cuerpo entero realizando una pelea agresiva.

Con una asignatura todavía pendiente: su asimilación, el nicaragüense es de los que asume la iniciativa apoyándose en esa habilidad para boxear con la que fue bañado mientras aprendía a gatear, en la solidez de sus impactos y en los cambios de ángulos y distancias. Es fácil apreciar la geometría destructiva que “Chocolatito” traza entre las cuerdas con singular maestría.

Su reto es tan fuerte como los que tomó Hermógenes frente a los mejicanos Juan Álvarez y “La Panterita” Ursúa, después de haberse enfrentado al panameño Rafael Pedroza y al colombiano César Rebollo.

Pradito fue colocado temerariamente a bordo de un fórmula uno con el acelerador a fondo. Con “Chocolatito”, dependiendo de lo que haya mostrado contra Gejón ésta madrugada, hay que elaborar un plan que combine la ambición con la prudencia. En boxeo, se debe evitar precipitar “descarrilamientos”.

¿Será capaz Gejón de robarle a “Chocolatito” el brillo hasta hoy mostrado? Tendría que realizar una pelea sin errores, algo muy difícil cuando el adversario es tan versátil… Las ilusiones que hemos cultivado alrededor del exuberante potencial de González y sus pretensiones, son muy fuertes.

Con Ricardo Mayorga decrecido y Luis Pérez todavía sangrante, “Chocolatito” encabeza un grupo de púgiles pinoleros que buscan cómo abrirse paso hacia la cima de la montaña, entre los que se encuentra el agresivo “Quiebra Jícara” Alfaro.

Su apoderado, Silvio Conrado, lo ha visto prepararse con una disciplina espartana. “Chocolatito” ha estado corriendo antes del despertar del sol todos los días, peleando round extras en el gimnasio, haciendo crujir huesos de los sparrings y tambaleándolos, manteniéndose en el peso sin aproximarse al sacrificio.

“Está muy caliente. Ya lo verán”, dice Silvio Conrado desde el otro lado del planeta. La ansiedad nos agujereó esta madrugada muy temprano. Nos pareció estar escuchando los latidos de su corazón, sintiendo la veloz circulación de su sangre por las arterias y hasta estarlo viendo volcarse con toda su furia sobre el rival.

Ojalá lo estemos festejando.