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DETROIT
Si nos dijeran en el día de hoy, que al llegar el amanecer tendríamos la oportunidad de conversar con alguien que ha sido una leyenda en el trabajo al cual nos dedicamos; una persona a quién todos admiramos por su gran contribución al desarrollo de nuestro oficio, ¿qué haríamos?
¿Pasaríamos la noche en vela pensando qué decir? ¿O llamaríamos a todo el mundo para contarles sobre el privilegio que se nos ofrece?
Este pasado domingo, con el corazón entusiasmado y papel y lápiz en mano, me decidí a escribir las preguntas más importantes que mi intelecto pudo razonar. Más tarde, al llegar al dogout, crucé hacia el otro lado del terreno de juego y me senté a conversar con el Maestro, a quien los expertos consideran "El cerebro más grande del béisbol", El señor Gregory Alan Maddux, más conocido como “Greg Maddux”.

Miguel Batista: -Señor Maddux, todos los conocedores de este deporte argumentan que usted revolucionó el béisbol en la década de los noventa, cuando logró convencer a todo el mundo que era cierto que el movimiento en la pelota era más efectivo que la velocidad. ¿Usted cree que es así?
Greg Maddux: Bueno, me gustaría pensar que sí, ya que esa fue la forma en que yo aprendí a lanzar. Yo creo que hay muchas maneras de lanzar, uno sólo tiene que encontrar cuál es el estilo que más le conviene. Cuando yo estaba aprendiendo a lanzar me di cuenta de que el movimiento en la pelota, era más efectivo que la velocidad. Uno necesita la velocidad y quien la tenga que la use, pero yo creo que una recta a 92 millas por hora con movimiento, es mejor que una a 94 que vaya recta. Mientras más rápido va la pelota, menos tiempo tiene de moverse; recuerda que el montículo está a 60 pies del plato y una recta que va alrededor de las 90 millas, llega a la mascota del receptor en menos de un segundo; entonces, si quieres que se mueva más, tienes que quitarle velocidad.

Yo siempre tuve movimiento en mi recta, aún cuando lanzaba alrededor de las 95 millas por hora; es sólo que le quité velocidad para poder conseguir más movimiento. Es más difícil pegarle bien a la pelota cuando se mueve.

MB: En estos tiempos en que el béisbol ha sido tan estudiado, hay varias teorías y múltiples preguntas fundamentales. ¿Cuál cree usted que es el conteo más importante en el béisbol?
GM: Siendo honesto nunca lo había pensado de esa manera, pero todos los conteos son importantes. Muchos dicen que los conteos de dos strikes son los primordiales, ya que el bateador está a un lanzamiento de ser puesto fuera. Pero yo considero que el conteo de mayor relevancia es el conteo de 1-1, pues estás a ley de un lanzamiento de tener al bateador contra la espada y la pared, o que él te tenga a ti, ya que no es lo mismo lanzar en conteo de 1-2 que de 2-1.

El conseguir el strike número dos es quizá lo más difícil para nosotros los lanzadores, ya que en todos los reportes siempre se dice cómo comenzar o terminar a un bateador; pero para llegar a dos strikes es cuando tenemos que lanzar la moneda hacia arriba: ¿adentro, afuera, curva?
MB: -Algunos managers y entrenadores de pitcheo hablan sobre el conteo de 0-2, que el pitcher debe botar un lanzamiento o que tienen que hacer que el bateador se mueva, lanzándole sumamente pegado. ¿Usted qué cree?
GM: Si yo hiciera eso 27 veces durante un partido, son 27 lanzamientos que estoy desperdiciando; lanzamientos que me pueden ayudar a lanzar dos o quizás tres entradas más. Mi punto de vista es que el bateador está contra la espada y la pared. El objetivo es hacerle un lanzamiento que parezca bola y termine de strike, o que vaya de strike y termine de bola, para que se vaya con él. Uno nunca hace un lanzamiento hacia el plato con la intención de que el bateador no le haga swing.

MB: Esta es una pregunta que no muchas personas han sabido responderme de una forma satisfactoria para mí, pero ¿cómo se le debe lanzar a un bateador de contacto en conteo de 2-2, que le está pegando de foul a todos tus lanzamientos?
GM: Eso quiere decir que su bate está en la velocidad intermedia, entre tu recta y tus lanzamientos rompientes. Nunca se debe olvidar el factor más importante, y es que su bate no puede con tu bola rápida y por eso le pega de foul. Muchos lanzadores siguen tratando de mezclar sus lanzamientos y terminan haciendo demasiados pitcheos, o tratan de tirar fuera de la zona para ver si el bateador le hace swing, y terminan atrapados con conteos de 3-2. Yo siempre he pensado que el camino a seguir es localizar mejor la recta, y obligar al bateador a poner la bola en juego.

MB: -¿Cuál es el trabajo del lanzador cuando se sube al montículo?
GM: Localizar su bola rápida y variar la velocidad en sus pitcheos es lo primero, y de esa manera lograr el mejor resultado, que es obligar al bateador que le haga swing a la pelota, atacando la zona de strike y tratando que el bateador le pegue suave a la bola para que la defensa pueda atraparla. Yo siempre he pensado que si no permito que los bateadores le peguen a la pelota por encima de la cabeza de los jardineros, tengo todas las de ganar, ya que eso indica que no le están pegando duro a la bola. Ningún pitcher te puede garantizar que el bateador hará swing y abanicar, sólo que lo forzará a hacer swing tirando la bola por la zona.

MB: -¿Por qué dice que ningún lanzador puede garantizar el swing y abanicar?
GM: Uno de los grandes errores que cometemos los lanzadores es pensar que ponchamos a los bateadores, pero en realidad ellos se ponchan a sí mismos, ya que uno no hace swing por ellos, no la deja pasar por ellos, no adivina por ellos, ni falla la pelota por ellos. Nuestro objetivo es lanzar la bola donde queremos al ejecutar nuestro plan de juego, y ellos se ponchan tratando de adivinarlo.

MB: Desde que los entrenadores mentales han sido admitidos en béisbol para ayudar con el desarrollo de nuestros jugadores jóvenes, siempre se ha hablado de la importancia de la confianza. ¿Cuál cree usted que es la mejor forma para alimentarles la confianza?
GM: Lo primero es prepararlos para competir. Es muy difícil subsistir en cualquier cosa en la vida si no se está preparado. Segundo, enseñarles la importancia de la ejecución y que la ejecución producirá buenos resultados, y los logros obtenidos justifican la confianza.

Para lanzar en Grandes Ligas se necesita una confianza a prueba de bala y una memoria bien corta.

MB: La gente dice que la calidad del buen pitcheo se está muriendo en Grandes Ligas, y que una buena prueba de ello es que muchos lanzadores en este tiempo tienen efectividad entre los cuatro y cinco puntos. ¿Qué piensa al respecto?
GM: Yo creo que es todo lo contrario. Yo pienso que los lanzadores de ahora son mejores que los de antes en muchos sentidos.

MB: ¿Por qué lo cree así?
GM: Pensémoslo bien. En estos tiempos cada equipo tiene por lo menos dos o tres muchachos que tiran alrededor de las 100 millas por hora, con buenas curvas y buenos cambios de velocidad, un repertorio de lanzamientos increíble. Eso antes no se encontraba. Además, la zona de strike ahora es más pequeña, los bates son de roble, las pelotas son más duras, los bateadores usan coderas para protegerse de algún pelotazo; el desafío es más grande. Pero yo pienso que cada era ha tenido sus héroes y que los pitchers buscan el lanzamiento que le haga más daño a los bateadores, y esta es la era de la bola rápida.

MB: Al comienzo de esta temporada, en las Grandes Ligas había siete lanzadores con 40 años o más, incluyéndolo a usted. ¿Usted cree que esto sea parte de la razón por la cual muchos declaren que en estos tiempos hay suficientes jóvenes con buenos brazos, pero pocos buenos lanzadores?
GM: Puede ser que sí, pero eso no quita la realidad de que esos jóvenes tienen que lanzar con lo que ellos poseen, que es una buena bola rápida. Nosotros los lanzadores de mayor edad tenemos que lanzar con más inteligencia, ya que no somos tan fuertes como antes. Pero el desafío para ambos grupos es el mismo: sacar fuera al bateador.

MB: Alguien me dijo una vez que el desafío más grande para un lanzador cuando pasaba de los 35 años, era aprender a tirar con lo que le fuese quedando con el paso de los años.

GM: Esa es una gran verdad. Cuando vas perdiendo tu bola rápida, el 90 por ciento de las veces, los que sufren son tus lanzamientos rompientes, ya que la diferencia entre los dos es cada vez menor. Tienes que aprender a quitarle más velocidad a tus lanzamientos rompientes para que se note la diferencia con tu recta. Tienes que buscar otras formas de ser efectivo. Muchos lanzadores a medida que se hacen mayores y van perdiendo su bola rápida, dejan de ser buenos, y es quizá porque les es difícil tirar sin la recta, ya que han sido pitchers de fuerza toda su carrera.