•  |
  •  |
  • END

MIAMI.- La longevidad de Omar Vizquel como pelotero en las Grandes Ligas tiene tal magnitud, que está implantando una marca prácticamente cada vez que pisa el diamante.

Por ejemplo, en su debut con los Gigantes de San Francisco en 2008, rompió un empate con sus estelares paisanos David Concepción y Andrés Galarraga, para convertirse en el primer venezolano con 20 temporadas en la Gran Carpa.

Ese mismo día, el sábado 10 de mayo, el segundo de sus tres imparables frente a los Filis de Filadelfia, fue el 2,600 de su brillante trayectoria, colocándose a cinco de empatar a Tim Raines (2,605) como el séptimo ambidextro con más hits en la historia de las Mayores, algo que logró días después.


LO SIENTO APARICIO
Ayer superó la marca de más juegos para un short stop, en poder de otro legendario venezolano, Luis Aparicio, al estar en ese territorio por vez número 2,584, convirtiéndose en el número uno de todos los tiempos.

Pero las marcas no constituyen la razón primordial por la que Vizquel permanece en la pelota. Quiere probarse a sí mismo que puede batear y ser productivo a la ofensiva de manera consistente, porque esa es la única forma que consideraría volver a la Gran Carpa en 2009, para lo que sería su campaña número 21 en la meca de la pelota.

“Éste fue un jueguito bueno, que te sube la confianza”, comentó Vizquel, al batear tres hits en cinco turnos el día de su reaparición --uno esgrimiendo el madero a la derecha, y otros dos a la izquierda--. “Pero es mejor si puedo hacerlo por todo un mes, hasta que me sienta bien en el plato”.

EXPECTACIÓN EN VENEZUELA
El retorno de Vizquel se constituyó en una verdadera fiesta nacional en Venezuela, desde donde recibió numerosas llamadas de felicitación; pero también se convirtió en un hermoso momento para la fanaticada de los Gigantes, que le tributó aplausos a granel, especialmente cuando proyectaron un detalle del significado de su hit 2,600 en la pizarra gigantesca del A&T Park.

Como los buenos toreros después de una faena triunfal, Vizquel ha respondido a los emocionados fanáticos fildeando y bateando. No obstante, la frialdad inexorable de las estadísticas revela que su bateo cayó de un sólido .295 en 2006, a un .246 en 2007, que estuvo casi a 30 puntos por debajo de su porcentaje de por vida (.274), debido a lo cual su reto es volver a demostrar su valía con el madero en 2008.

EFICACIA A PRUEBA
“Lo del año pasado quedó en el pasado”, acentuó Vizquel. “Ahora comienzo nuevamente de cero. No tomo nada por seguro. Creo que todavía puedo jugar con los mejores, pero lo pensaría dos veces si tuviera una temporada pobre con el bate”.

Por lo pronto admitió que no fue fácil pasar tanto tiempo fuera de acción, y que tampoco ha sido sencillo recuperarse de una lesión en una rodilla. De hecho, cuando fue operado el 22 de febrero, el conquistador de 11 Guantes de Oro pensó que podría reaparecer a comienzos de la actual temporada, y posteriormente consideró que a lo mejor podría volver para el instante de su cumpleaños el 28 de abril; pero ninguno de esos objetivos pudo ser alcanzado, pese a que trabajó duro por lograrlo.

“Me deprimí bastante y a veces ni me provocaba contestar el teléfono, porque sabía que me iban a preguntar sobre la rodilla”, confesó Vizquel. “Pero sí le agradezco a tanta gente que se interesó por mi salud. En los momentos más duros es cuando uno sabe que tiene amigos que lo aprecian de verdad”.

ESTÁ USANDO PROTECTOR
Una recomendación que debe seguirse al pie de la letra es que por un tiempo, Vizquel utilizará un protector especial sobre la rodilla izquierda, que le fue operada para reparar un menisco lesionado.

“Eso seguramente va a afectar mis desplazamientos, pero también va a ayudar a que me recupere por completo más rápidamente”, explicó el paracorto de 41 años de edad.

Debido a todas las circunstancias que rodearon la reaparición de Vizquel, como la edad y la operación, a un hombre que depende tanto de sus movimientos y de su velocidad como corredor, el piloto de los Gigantes, Bruce Bochy, había adelantado que conservaría los servicios de otro paracorto, en este caso el novato de ascendencia latina, Emmanuel Burriss --habla muy bien el español y su abuela es dominicana--, por si acaso necesita sustituir a su veterano en los episodios finales de ciertos juegos, o darle un descanso de vez en cuando.

RESPONDE FLEXIBILIDAD
Sin embargo, Vizquel demostró en su primer fin de semana en San Francisco que lucía fresco como una lechuga. Parecía un muchacho con juguete nuevo, estrenando un nuevo dispositivo --inventado por el ex infielder venezolano José Alguacil, quien trabaja en las Ligas Menores como instructor de cuadro con la organización de los Gigantes-- que le cubre desde la muñeca hasta por encima del codo de su brazo izquierdo, para ayudarle en la flexibilidad de sus fildeos en las prácticas, y saltando tan alto como sus compañeros en los ejercicios previos a cada jornada, todo en medio de una enorme sonrisa.

“Luce como si no le hubiera hecho falta para nada el entrenamiento de primavera”, elogió Bochy. “Se ve que disfruta de cada momento que está en el diamante”.

Para Bochy, Vizquel es una especie de inspiración para los Gigantes, una sana inyección de vitalidad para el resto del equipo, y ciertamente un hombre que puede ser de enorme utilidad a la novena norcaliforniana, no solamente con su guante virtuoso, sino también con el madero.

NO LO SUBESTIMEN
“Se habla de la defensiva de Omar, pero puede hacer también muchas cosas a la ofensiva”, subrayó el piloto de San Francisco. “El año pasado no tipificó su verdadero valor, pero es muy rendidor al ataque.

Puede adelantar a los corredores, tocar la pelota cuando sea necesario y pegar unos cuantos hits grandes para nosotros”, prosiguió Bochy. “Será de enorme valor a nuestra alineación, bien lo coloque de segundo o más abajo”.

Curiosamente, en su segundo juego de 2008, recibió tres bases por bolas intencionales ordenadas por su antiguo dirigente (en Cleveland) y actual piloto de los Filis, Charlie Manuel, quien obviamente sabe de lo que es capaz el paracorto venezolano con el bate.

Y mientras Vizquel demuestra su calidad como pelotero de lujo a los Gigantes, la fanaticada de toda Latinoamérica disfruta en grado sumo del retorno de uno de sus hijos consentidos, viéndolo tumbar marcas a base de constancia.