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Todo está como al principio en la final del Este de la NBA. Los Pistons de Detroit, apretando convenientemente las tuercas con una defensa enérgica y astuta, limitaron a 75 puntos a los Celtics, que parecieron haber llegado al Palacio de Auburn Hill sin Kevin Garnett y sin Paul Pierce, para triunfar con una ofensiva de 94 y equilibrar la serie 2-2.

Boston llegó a aproximarse peligrosamente a sólo dos puntos en el tercer período, pero el equipo se detuvo y los de Detroit funcionaron agresivamente, recuperando una ventaja que la estiraron hasta los 11 puntos.

Boston perdió el primer cuarto 22-17, y aunque ganó ajustadamente el segundo 22-21, regresó a la inseguridad perdiendo 22-19 el tercero, antes de meterse en las tinieblas y caer 29-17 en el último, sin dejar espacio para el menor cuestionamiento.

Antony McDyess, con 21 puntos, y Richard Hamilton, con 20, fueron los puntales ofensivos de Detroit, mientras Garnett y Pierce se contentaban con 16 por cabeza, distantes de sus niveles de agresión habituales.