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ROBERT ÁLVAREZ - San Antonio

Ginóbili volvió a lo grande y se juntó con un Duncan omnipresente para poner un punto de inflexión en la final de la Conferencia Oeste. Los Spurs agradecieron la vuelta a casa, vencieron holgadamente y acortaron la diferencia, ahora en 2-1. Demostraron a los Lakers que están en disposición de pasarles la mano por la cara. Una seria advertencia. Por algo son los campeones, y en la anterior serie ya dejaron claro ante los Hornets que son muy capaces de levantarse de lo que parece imposible: un 2-0 en contra. Sobre todo si se tiene en cuenta la capacidad resolutiva de Ginóbili, 30 puntos, con cinco de siete triples; Duncan, 20 puntos y 21 rebotes, y Parker, 20 puntos. Kobe Bryant, con 30 puntos, y Pau Gasol, con 15, se quedaron demasiado solos. Si a eso se añade la excelente defensa de los Spurs, que dejó a los Lakers en 84, su anotación más baja a lo largo de todos los playoffs, se entiende el amplio triunfo de los campeones.

Desaparecido en combate Ginóbili en los dos primeros partidos, el alero argentino percutió con una cadencia demoledora en el cesto de los Lakers. Esta vez el revoloteo de Vujacic no le hizo ni cosquillas a Manu, el de las grandes ocasiones, capaz de forrarse a triples, de provocar faltas y de situarse una y otra vez en posiciones de francotirador. Daba igual si lo marcaba Vujacic o si lo hacía Radmanovic.

Mientras que los Spurs iban metiendo en el partido a sus pesos pesados, los de los Lakers iban perdiendo fuelle tras un prometedor inicio (8-15). Fue entonces cuando entró en acción Ginóbili con dos triples consecutivos que fueron el punto de arranque de su recital. Pau Gasol empezó defendiendo de forma sobresaliente a Duncan, pero acabó siendo devorado por el bastión de los Spurs. El vapuleo de Ginóbili obligó a la defensa de los Lakers a abrirse, y Duncan empezó a encontrar espacios para elegir entre su repertorio: un uno contra uno en el poste bajo, un pick and roll, una entrada arrancando desde la línea de tiros libres, un cambio de posición para evitar a Gasol y obligar a Odom o Radmanovic a defenderle, y así.

Especialmente errático, Lamar Odom fue un lastre. Falló mucho de lo muchísimo que tiró. Kobe Bryant empezó a toda castaña, pero se fue apagando. Y Fisher volvió a quedarse seco. Farmar le suplió con acierto en alguna fase, aunque por más bien que esté el base reserva, difícilmente puede aportar la capacidad para dirigir y leer el juego experimentado de su compañero titular.


Principio del fin
El trío de ases de los Spurs (Ginóbili, Parker y Duncan) sumaba 43 de los 49 puntos del equipo al descanso, frente a los 26 puntos en que se quedó el trío base de los Lakers (Bryant, Gasol y Odom). Era el principio del fin para los Lakers, que entregaron la cuchara en la segunda parte. La superioridad de los Spurs acabó de plasmarse cuando entraron también en vena sus reservas, primero Finley, después Barry y también Oberto. El repaso llegó a ser tremendo. La diferencia se elevó a los 20 puntos (83-63) ya bien entrado el tercer cuarto. Era justamente la distancia que remontaron los Lakers en el primer partido en Los Ángeles. Pero esta vez los Spurs, pese a las arremetidas de Kobe Bryant, no bajaron el pistón y no pasaron apuros para cerrar su primer triunfo. El cuarto partido será de nuevo en San Antonio mañana miércoles.