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Ganó Texas 12x6, pero “nada es tan fácil como parece”. Lo dice una de las leyes de Murphy, ni siquiera cabalgar sobre una temprana ventaja de 7x0 como la conseguida anoche por los Rangers sobre los Rays, sacándole el máximo provecho a un error del antesalista Evan Longoria, que resultó catastrófico y provocó cinco carreras en la segunda entrada.

Pese a esa comodidad, Vicente Padilla necesitó mostrar su dureza mental y variedad de recursos para resolver constantes amenazas de un equipo que siempre estuvo en pie de lucha. Fue necesario que el “pistolero” pinolero ponchara a diez en seis entradas y recibiera el apoyo de dos oportunos doble plays --mientras la pizarra se estrechaba 7x5--, para garantizar su séptima victoria de la temporada, quinta consecutiva y cuarta del mes de mayo.

El incontrolable y destructivo Josh Hamilton terminó con el suspenso en el octavo episodio jonroneando con las bases llenas, completando un desborde de cinco carreras que sacó del parque a quienes, esperando una voltereta espectacular, se sintieron aplastados por el marcador de 12x5.

El error de Longoria sobre un batazo frontal y de buen bount conectado por Josh Hamilton arruinó al abridor y perdedor Andy Sonnanstine, convirtiéndole el segundo inning en una tortura. Después de esa falla que significaba el tercer out sin carrera, los Rangers se lanzaron al asalto del derecho de Tampa, logrando una arremetida que les permitió fabricar cinco carreras y establecer esa clara diferencia de 7x0.

No hubo forma de voltear la tortilla pese al esfuerzo desplegado por los Rays con los jonrones de dos carreras conectados por Cliff Floyd en el segundo y Eric Hinske en el cuarto, y la anotación que hizo fruncir el ceño de Ron Washington en el cierre del sexto.

Fue interesante y atractivo ver a Padilla batallar con las dificultades, mostrándonos su temperamento, manejo de sus habilidades y consistencia para apretar tuercas bajo presión. El ponche a Carlos Peña con dos a bordo y el conteo de tres bolas sin strike en el cierre del tercero, fue una joya. Primero un lanzamiento deslizante hacia afuera, luego un pitcheo de poder adentro, y finalmente una curva de corto quiebre, rascacabeza. Y en el sexto, el dominio a Hinske trabajándolo con fuerza, adentro, para el batazo de doble play con dos circulando sin out.

Pueden discutirlo, pero fue un buen pitcheo de Padilla pese a permitir cinco carreras limpias en seis entradas, cediendo cuatro bases y siendo sacudido por dos jonrones. Ponchó a diez, para superar la barrera de los 800 y fijarla en 807, y se fajó en las complicaciones. Ahora presenta 3.67 en efectividad con ese balance de 7-2.

Nada es tan fácil como parece. ¡Cuánta razón tiene Murphy!