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San Antonio

Kobe Bryant puso en órbita a los Lakers, que están a sólo un paso de la final de la NBA, tras llevarse la victoria por 91-93 en un partido que dominaron, pero que estuvieron muy cerca de perder. Los Spurs porfiaron tanto que dispusieron de un último tiro para ganar cuando sólo a falta de 56 segundos parecía ya todo decidido, porque perdían por siete puntos (86-93). Los 28 puntos y 10 rebotes de Kobe Bryant condujeron a su equipo a un triunfo que vale su peso en oro, en una cancha exigente al máximo, la del campeón. Mucho más agresivos y entonados que en el tercer partido, los Lakers dominaron el rebote y defendieron con acierto, especialmente a Ginóbili, que pasó de su anterior partido estelar a una noche aciaga en la que no le entró nada de nada y concluyó con siete puntos en una serie de dos canastas de ocho lanzamientos.

Los Lakers dominaron de cabo a rabo. Pero tuvieron que superar el repunte de los Spurs, que un par de veces estuvieron a punto de encontrar el punto de inflexión gracias al partidazo de Tim Duncan, 29 puntos y 15 rebotes, y a que se sacaron de la chistera a un veterano como Brent Barry que les aportó 23 puntos, los mismos que Paker. Los Lakers se encomendaron a Kobe Bryant en el tramo final, después de que los Spurs empataran a 67 después de haber llegado a ir perdiendo por 14 puntos.

Era el momento de Kobe Bryant y los Lakers no se equivocaron al depositar el balón en sus manos. Su número 24 decidió y Fisher dio casi el carpetazo al partido con un triple que, a falta de 2.20 minutos, puso nueve puntos de por medio (83-91). Los Spurs vendieron cara su piel porque, a la desesperada, se pusieron a un dedo de la remontada. Pero entonces, sobre la bocina final, Barry falló al intentar una finta y chocar con Fisher. Llegó a lanzar, pero inevitablemente hizo agua.

Dejados de la mano de Ginóbili, sepultados en la batalla por el rebote, los Spurs sudaron tinta para seguir la estela de los Lakers. Pau Gasol tuvo otra noche durísima en su particular batalla con Tim Duncan. El ascendente sobre el juego del pívot de las Islas Vírgenes es tal que no hay manera humana de pararle. Gasol concluyó con diez puntos y diez rebotes, y estuvo más eficiente que en el tercer partido. El rebote fue cosa de los Lakers, que además de defender mejor bajo su aro, corrieron con decisión a la captura del rebote en ataque. Gracias a ello dispusieron de más balas. Lo que hizo mella en los Lakers fueron las faltas personales y la infalibilidad (24 de 26) de los Spurs desde la línea de tiros libres.

La serie hasta ahora venía siendo cosa de las figuras, pero en el cuarto partido, para suerte de los Spurs, emergió inesperadamente el veterano Brent Barry. Con sus 12 puntos en 14 minutos de la primera parte propulsó a su equipo, que llegó a igualar a 43 un marcador en el que llegó a ser dominado por 14 puntos (8-22). El alero de 37 años, criado en la Universidad de Oregon y que lleva ya 12 temporadas en la NBA, sacó a relucir su tiro y redimió a Ginóbili, que no anotó en los 17 minutos que jugó en la primera parte y tuvo muchos problemas en defensa tanto con Radmanovic como con Walton. No así con Vujacic, que tampoco tuvo su día en el tiro. Los Lakers lograron que Odom entrara en juego después de su desastroso tercer partido, y completaron una labor de equipo muy eficaz. Ahora, una victoria en alguno de los tres partidos que restan les basta para plantarse en la final. El quinto partido de la serie se disputa mañana viernes en el Staples Center de Los Ángeles.