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Hay 13 pitcheres con siete o más victorias en las Grandes Ligas antes de la jornada de anoche. Uno de ellos es el nicaragüense Vicente Padilla, quien ha saltado al liderazgo de la rotación de los Rangers de Texas. Sólo Brandon Webb, de Arizona (9), Daisuke Matsuzaka, de Boston (8), y Joe Saunders, de Anaheim (8), lo superan en triunfos.

Hasta hoy, Padilla, con balance de 7-2 en 12 aperturas, 3.67 en carreras limpias, 54 ponches en 73 entradas y dos tercios y 79 hits permitidos, ha sido mejor pitcher que los ganadores del Cy Young, Johan Santana, Roy Halladay, John Smoltz, Barry Zito, Tom Glavine, Greg Maddux, Jake Peavy y C.C. Sabathia; que los tiradores de no hitter, Mark Burherle, Justin Verlander, Derek Lowe, Kenny Rogers y Clyde Buchholz; y que los ganadores de 20 juegos, Josh Beckett, Jon Lieber, Roy Oswalt, Dontrelle Willis, Andy Pettite y Jamie Moyer.

El 15 de julio, en el legendario Yanqui Stadium, que vio la grandeza de Babe Ruth y Lou Gehrig, de Joe Dimaggio y Mickey Mantle, se realizará el Juego de Estrellas. ¡Qué bueno sería poder ver en acción a Vicente Padilla!
Ya estuvo en 2002 como un reemplazo de última hora de Tom Glavine, y fue el último pitcher de la Liga Nacional trabajando dos innings sin hit. Fue aquel partido suspendido 7x7, que abrieron Derek Lowe, por la Liga Americana, y Curt Schilling, por la Nacional.

Claro, será clave la actuación de Padilla a lo largo de junio y en el inicio de julio, en unos ocho inicios. Recordemos que los pitcheres no dependen del voto de los aficionados, sino del criterio de los managers. Fue por eso que aquí pedíamos la cabeza de Tom LaSorda cuando saltó encima de un crecido Denis Martínez, superior en cifras, para seleccionar a Rick Sutcliffe.

Así que Padilla tendrá que impresionar a Terry Francona, el manager de Boston, y la mejor manera de hacerlo es continuar moviéndose en la elite del pitcheo, con ese ritmo de por lo menos tres victorias por mes, es decir, superando las diez victorias antes de la escogencia para el Clásico.

Estamos entusiasmados con lo mostrado por ese brazo de 11 millones de dólares. Lo estamos viendo brillar entre los mejores, y eso fortalece la pretensión de verlo en acción, a los 30 años, con la madurez incorporada a su repertorio, en su segundo Juego de Estrellas.

Ese reto lo debe mantener motivado en cada una de sus próximas aperturas.