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Portugal tiene otra estrella diferente a Cristiano Ronaldo. Se llama Pepe y juega en el Madrid. Era su segundo partido oficial con Portugal, el que le ha coronado definitivamente como defensa de talla mundial y referente de Portugal (fue elegido mejor jugador del partido). Los de Scolari cogieron aire para el resto de la fase de grupos.

Sin movimiento no hay espacios, y sin espacios no hay fútbol vistoso, y es precisamente eso lo que ocurrió en la primera parte. El exceso de celo en guardar la posición, el miedo a perder y la tensión del debut, privaron al público de cualquier tipo de espectáculo.

La emoción sólo llegó en jugadas a balón parado. Así logró marcar Pepe de cabeza un gol que fue anulado por el alemán Fandel en el minuto 16, por un supuesto fuera de juego.

Dos después, era Nihat quien daba la réplica con otro libre directo que se coló entre la barrera y salió del campo acariciando el poste.

Cristiano Ronaldo andaba en ese momento perdido en el campo, mirando a buen seguro la poco estética estampa de los dos centrales turcos, en especial la de Servet (casi dos metros de nada estilizada figura).

Presas apetecibles para la fiera lusa, sometida a la táctica de acoso de Terim (faltita tras faltita), que no tardaría mucho en dar el primer zarpazo, aunque en este caso fue a balón parado. Primer palo.

Colocó con mimo la pelota escorado a la izquierda, marcó los pasos como un pateador de rugby y lanzó un misil al palo más lejano, que Volkan desvió con la punta de los dedos. Por eso el balón fue al poste.

Turquía permanecía atemorizada más por los nombres que por el buen juego que tenía enfrente (sólo Simao era capaz de entrar con peligro por la izquierda).

Con Portugal bien plantado y con un Pepe convertido en el jefe de una defensa segura, Nihat y Tuncay tenían poco que hacer. Marco Aurelio se las veía y se las deseaba para controlar el juego entre líneas de Deco y Moutinho, que no terminaba de cuajar en una primera parte tan fría.

La reanudación comenzó con dos fogonazos. Los turcos pidieron penalti de Simao, que trabó a Nihat en el área (habría sido demasiado riguroso). Unos segundos más tarde, Nuno Gomes estrellaba el balón en el palo en una contra, aprovechando que el colegiado dejó seguir el juego tras un patadón de Zan a Simao.

El partido tenía otro ritmo, y más espacios, y Cristiano empezó a sobresalir. Pero el choque tenía otra estrella: Pepe. Una subida imperial del central en el minuto 61 acabó en una sutil pared con Nuno Gomes.

Pepe no se lo creía. Estaba solo ante el portero... y no lo desaprovechó. La veda estaba abierta. Sin presión y sin miedo a perder el primer partido, apareció la verdadera cara de Portugal. Minuto 65, quiebro y requiebro de Cristiano, y pase medido a la cabeza de Nuno Gomes. El balón acabó en el palo.

Tan crecido estaba Scolari que en el 69 se animó a probar el plan B: entró Nani por Nuno Gomes y Cristiano Ronaldo se colocó en punta... y con el brazalete de capitán. Sin embargo, fue Raúl Meireles el que puso la guinda al aprovechar una jugada entre Cristiano Ronaldo y Moutinho. Ese gol valió para ser primera de grupo.