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Como en las películas de James Bond, David Villa, el fiero atacante del Valencia, mostró ayer su “licencia para matar”, y con tres goles, culminando entregas precisas de Fernando Torres con un toque corto, de Iniesta realizando una maniobra magistral por el centro, y de Cesc desde la derecha trazando una diagonal resplandeciente, empujó a España hacia una victoria rotunda por 4-1 sobre Rusia.

Qué bien lució el equipo de Aragonés sacando del bolsillo el antídoto para el fuerte y aguerrido fútbol ruso, con su marcada preferencia por el juego aéreo, sólo materializado en el minuto 86 con el gol de Pavlyuchenko de cabeza, con poder y nitidez, perforando a Casillas, cuando el marcador estaba 3-0; justamente cuatro minutos antes del tiro de gracia, un cabezazo de Cesc Fábregas aprovechando el rechazo del arquero Afinkeyev sobre un intento de Xavi.

Con un buen manejo del balón sobre la grama, triangulando, abriendo juego, utilizando convenientemente los espacios vacíos, asegurando la progresión desde atrás, España aquietó la velocidad de los rusos, logró tomar los hilos del partido después de un intenso cambio de control, y se estableció en la cancha con el rápido y desconcertante accionar de Torres y Villa, más el aporte de Iniesta, convirtiéndose en dominador; mientras Villa, con sus tres estocadas, sacaba de juego a los rusos.

El primer gol a los 20 minutos fue producto de una penetración veloz de Fernando Torres por la izquierda, con el acompañamiento apropiado de Villa por el centro. La defensa rusa quedó manos arriba cuando Torres, aproximándose a la raya de fondo, con el empeine, ejecutó el pase para que Villa con un zapatazo de derecha adelantara a España 1-0.


Una obra de arte de Iniesta fue concretada por la mortífera eficacia de Villa a los 44 minutos. Capdevilla se fue por la izquierda, entregó a Iniesta que se mostraba por el centro, y después de dos rápidos y certeros serpenteos, como los que le veíamos a Gerson, metió la pelota para el ingreso de Villa, quién dejando atrás al central y activando nuevamente su derecha sobre la salida de Afinkeyev, estableció el 2-0.

A los 75 minutos, Villa termina con el suspenso asestando su tercera estocada y dejando al equipo ruso desangrándose.

Fue Cesc Fabregas desde la derecha, quien hizo cruzar una pelota en diagonal buscando a Villa. El “mosquetero” llegó a tiempo, desequilibró a un defensa, fabricó espacio moviéndose un poco al centro, y su derechazo fue inapelable para el 3-0.

El gol de Pavlyuchenko a los 86 no alteró los nervios, y el de Cesc, le puso sello a la pizarra 4-1. Ahora España, expuesta siempre a cortocircuitos en eventos de gran envergadura, abre fuertes expectativas con ésta su primera demostración en el grupo que completan Suecia y Grecia. Ya veremos si confirma lo visto ayer.