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Lakers 87, Celtics 81. Así que Phil Jackson y su tropa lograron salir del hoyo sudando y sufriendo, mientras unos extraños Celtics, lejanos parientes de los pujantes y precisos vistos en los dos primeros juegos, se encuentran ahora espoleados por la presión.

El Kobe Bryant fiero, desbordante y efectivo que los Lakers necesitaban, hizo su aparición anoche caminando sobre el arco iris de la grandeza con sus 36 puntos y siete rebotes, evitando que los Celtics amanecieran sentados encima de los cestos del Staples Center al estrechar la final de la NBA 1-2, con el cuarto juego programado para mañana en el mismo escenario.

Sasha Vujacic, el slovenio de 24 años, contribuyó con 20 puntos, en tanto un inestable Pau Gasol, que entregó cinco pelotas al enemigo y perdió tres, consiguió la importante cifra de 11 rebotes y anotó nueve puntos, incluyendo tres canastas bajo presión en momentos de gran significado, salvándose de la guillotina de las críticas.

Después de que los Lakers fallaron tres grandes posibilidades cerrando el segundo tiempo, incluso con Kobe malogrando dos libres, los Celtics, que sólo habían obtenido dos puntos de Kevin Garnett, aunque garantizando diez rebotes en esos dos períodos, vieron cómo el resurgimiento de su gran baluarte facilitaba una victoria parcial 25-17, para colocarse al frente en la pizarra 62-60, con la multitud enmudecida y aturdida.

La figura principal de los Celtics fue Ray Allen, que terminó con 25 puntos y cinco rebotes, manteniendo a los Celtics en pie de guerra pese al esfuerzo que estaban desplegando los Lakers alrededor de la gestión de Kobe, que a ratos pedía apoyo a gritos, algo que siempre tuvo Jordan con aquellos Bulls, y él mismo cuando Shaquille era una fuerza destructiva.

Gran noche de Kobe, mostrando su fiereza en un momento en que los Lakers batallaban con desesperación por no desvanecerse, y lo consiguieron.

Esa señal de vida que dieron los Lakers anoche con la soga al cuello, temblando frente a la posibilidad de no dormir pensando en cómo voltear un 0-3, proeza pendiente en la NBA, ha soplado vigorosamente la cocina de esta final con las llamas moviéndose de un lado a otro.