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Decía Napoleón que la imaginación gobierna al mundo, pero los cañones son el instrumento utilizado por la imaginación para llevar a cabo sus propósitos. Algo de eso nos mostró Cristiano Ronaldo durante esa exhibición, brillante a ratos, que ofreció frente a República Checa, convirtiéndose en el factor clave para que Portugal triunfara ruidosamente 3-1 y asegurara su boleto para cuartos de final.

La imaginación de Cristiano Ronaldo, materializada por su destreza y potencia, fue decisiva. Alrededor de ese accionar funcionaron Deco, Nuno Gomes y Simao, ejerciendo tan intensa presión sobre la sólida defensa checa, que terminaron agrietándola, lo que obligó a ese estupendo arquero que es Petr Cech, del Chelsea, a responder constantemente ante el reclamo de lo inesperado con una eficacia llamativa.

En la gestión del primer gol, después de un rápido entendimiento con Deco por la izquierda, Ronaldo realizó la pared con Nuno Gomes, como aquellas que fabricaban Edú y Pelé en el Santos de los años 60, y enfrentó a Cech, quien logró taparle el remate, pero sin evitar que la pelota continuara hacia el sector donde se movilizaba Deco, que aplicó el derechazo en medio de la confusión para fijar el 1-0 a los ocho minutos.

Los checos, como buenos fajadores, respondieron buscando el equilibrio, y en el minuto 17, sobre el intento de aterrizaje frente a la cabaña de esa pelota bien colocada, llegó el cabezazo mortífero de Libor Sionko para el 1-1 altera-nervios.

Afectado por la presencia del hostigoso e incansable Bruckner, Cristiano atravesó por serias complicaciones después del gol en la primera etapa, pero supo extender su radio de acción y sacar de las alforjas su capacidad para maniobrar, combinar y penetrar, durante el segundo tiempo.

Fue así como logró conseguir tres posiciones de tiro con ese inconfundible “olor” a peligro que Cech neutralizó, y en el minuto 63 se proyectó como un tiro al encuentro de un centro rasante enviado por Deco, para fusilar al arquero checo con un derechazo perfora-paredes, que levantó bruscamente al público en las tribunas, y adelantó a Portugal 2-1.

Los checos batallaron con bravura en búsqueda del empate y casi lo consiguen en dos ocasiones vía aérea, hasta que sobre el tiempo, Deco metió una pelota profunda que facilitó la descolgada de Cristiano Ronaldo, permitiéndole enfrentar nuevamente a Cech mientras Ricardo Quaresma se mostraba destapado por la izquierda. Ronaldo se decidió por lo seguro, y en lugar de intentar resolver, entregó a Quaresma, quien asestó la última puñalada para el 3-1 definitivo.

Un buen partido de Portugal como soporte de sus pretensiones. El equipo de Scolari --que ayer fue contratado por el Chelsea-- es el primero con boleto para los cuartos de final.