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¿Quieren un autógrafo de Vicente Padilla? Uno piensa sin rascarse la cabeza: ¿por qué no, si ganó su octavo juego de la temporada cuando hace falta más de un mes para el Juego de Estrellas?
Por supuesto, tiene que ser junto con el autógrafo de David Murphy, quien se voló la cerca con las bases llenas en un huracanado inicio del séptimo inning, culminando una ofensiva de siete carreras que volteó espectacularmente la pizarra. Ese estacazo borró una desventaja de 5x1 y sacó del pozo de las angustias al nicaragüense, que no regresó a la colina después de 108 lanzamientos. Fue Murphy con su segundo jonrón del juego en el noveno, quien abrió las puertas para agregar tres carreras sellando el marcador 11x5 a favor de Texas.

Cierto, el pitcheo de Vicente durante esta victoria fue como una pintura borrosa y sin colorear, porque le batearon siete hits en seis entradas, incluyendo el jonrón de Mark Grudzielanek, permitió cinco carreras, una sucia, cedió tres bases, golpeó a dos y cometió un wild pitch. Nada para el álbum de los recuerdos, excepto lo más importante, lo trascendente, la victoria.

Incluso Pirro, uno de los más grandes generales helenísticos de la historia, después de aquella costosa segunda victoria sobre los romanos, que dejó a sus tropas cojeando y sangrando, debe haberle sentido sabor.

Golpeado por el jonrón de dos carreras conectado por Grudzielanek en el sexto, perdiendo 5x1, Padilla, ahora con 8-5 y 3.89, se sintió desarmado mientras nosotros colocamos nuestras esperanzas debajo de las butacas, como si nunca hubieran existido previamente al juego. Sin embargo, los artilleros de Texas colocaron de inmediato toda su pólvora disponible en el cajón de bateo y destrozaron el inseguro bullpen de los Royals con siete carreras.

El equipo de Kansas aprovechó un hit de Mike Avilés y un golpe de Padilla a Gathright para producir dos carreras con doble de Grudzielanek, tomando ventaja 2x0 en el cierre del terc0ero. Texas respondió en el inicio del cuarto con hit impulsador de Gerald Laird, que los acercó 2x1, pero Kansas no se detuvo, y aunque no pudo sacarle máximo provecho a un inning de dos bases por bolas y dos errores, como fue el quinto, agregó una carrera para el 3x1, y con el jonrón de Grudzielanek remolcando dos en el sexto, ensanchó la ventaja 5x1 con el nica encima de los 100 lanzamientos.

Padilla no lanzaría más y las llantas de nuestro estado de ánimo estaban bajas, cuando el bateo de Texas hizo erupción con siete carreras en el inicio del séptimo. Más prudente que Arquímedes, Padilla salió de la ducha envuelto en una toalla para gritar ¡Eureka!

Texas no soltó las riendas y se impuso 11x5 con la arremetida de tres carreras en el noveno, por si las moscas. ¡Qué bueno que aún flaqueando, sacado a flote, ganó Vicente!