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LAUSANA / AFP.- Criticado en Holanda los últimos meses por haber renunciado al clásico sistema 4-3-3, el seleccionador Marco van Basten acalló ese bombardeo el lunes gracias a la espectacular victoria “oranje” ante el campeón mundial Italia (3-0), en su debut en la Euro-2008.

En el país del fútbol total, donde el sistema táctico 4-3-3 es una institución, la elección reciente de Van Basten de imponer el sistema 4-2-3-1 había provocado la bronca de los puristas, con Johan Cruyff a la cabeza.

Desde los años 70, y con los grandes resultados como tesoro --dos finales de Mundial, 1974 y 1978-- con Rinus Michels en el banquillo, la selección de Holanda y el famoso Ajax Amsterdam raramente habían jugado con otro esquema.

Incluso Marco van Basten en su debut como seleccionador, en agosto de 2004, había asegurado que utilizaría el 4-3-3.

"Quiero un equipo que juegue bien y sea eficaz. Para lograrlo, el 4-3-3 es el mejor sistema", había sostenido “San Marco”.

La eliminación rápida de los holandeses en el Mundial-2006, a manos de Portugal en octavos de final, no lo hicieron cambiar de opinión. Y la “Oranje” debutó la clasificación de la Euro-2008 con el mismo principio táctico.

Pero la rebelión llegó de adentro. Siete jugadores líderes (Van der Sar, Seedorf, Mathysen, Van Nistelrooy, Sneijder, Van der Vaart y Van Bronckhorst) empujaron al técnico a rever sus ideas.

La víspera del partido ante Luxemburgo, en noviembre de 2007, la habitación del capitán Edwin van der Sar sirvió de sitio de reunión. Los jugadores estimaron que el equipo no progresaba con el 4-3-3.

Inflexible los meses precedentes, van Basten finalmente aceptó la propuesta del G7: jugar con el 4-2-3-1 de todos los grandes clubes europeos.

La táctica se probó por primera vez en febrero pasado en un amistoso en Split, con resultado sensacional: goleada 3-0 en casa de Croacia.

Pero las críticas no se acallaron. Defensor de la escuela holandesa, Johan Cruyff lamentó que la selección holandesa "se ponga a jugar como todos los otros equipos".

"Tenemos un buen equipo, pero la forma en que juega no me gusta. Con la posesión del balón tardamos en crear espacios", decía Cruyff.

Los hechos y los resultados, sin embargo, dieron la razón a Van Basten, que le tapó la boca a todos con el humillante 3-0 a Italia.