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El supuesto “bulldog” ha sido vencido. Fue Croacia quien supo “morder” derrotando 2-1 a Alemania, haciendo sonar las campanas en esta Euro-2008.

No es algo sorprendente, porque los antecedentes de Croacia son consistentes, como lo indica su tercer lugar en la Copa de 1998, humillando a los alemanes 3-0 y superando a Holanda 2-1 en la fiera batalla por el tercer lugar.

No es para preguntarse: ¿está usted bromeando?, porque recientemente Croacia eliminó a Inglaterra en la fase previa imponiéndose dos veces para encabezar su grupo, encima de Rusia, perdiendo sólo uno de 12 juegos, con Macedonia.

Ayer, Croacia doblegó al poderoso equipo germano con una sigilosa falta de respeto, utilizando como arma fundamental un fútbol práctico, de fluida sencillez, a la caza de oportunidades. Ahora, el equipo croata es visto como una seria amenaza para cualquiera, capaz incluso de ir más a fondo en el exigente torneo.

El gol concretado por esa magistral cachetada de derecha ejecutada por Darijo Srna a los 24 minutos, sobre un largo centro con ligera comba llegado desde la izquierda, aturdió a los germanos y desajustó “la maquinaria”.

Alemania trató de organizarse y lo logró, pero sin conseguir penetración en el último cuarto de cancha. Sus propuestas fueron previsibles para la defensa croata, que funcionó muy bien en el anticipo y los cierres. Lo más peligroso, un cañonazo de Ballack, fue neutralizado por Pletikosa. A los 62 minutos, Alemania se estremeció víctima de otro desborde, y el astuto y oportuno Ivica Olic tomó una pelota que rebotó en el poste izquierdo de Lehmann y con precisa derecha clavó el segundo gol.

Con la desesperación aguijoneando al equipo germano, Lukas Podolski enganchó con su izquierda un desvío de cabeza realizado por Ballack buscando depositario, y sacudió las redes de Pletikosa a los 78 minutos. Quedaba poco tiempo para pensar y Alemania intentó volcarse a riesgo de exponerse a contragolpes. Estuvo a punto de recibir otra estocada.

Cuando la cabeza no proporciona las suficientes ideas, las piernas se aflojan, porque su agilidad tiene ser debidamente orientada. Alemania se mostró a ratos muy rígida en su planteo, es decir, carente de necesarias variantes ofensivas, lo que permitió a la consistente defensa croata controlar sectores, ganar en los anticipos y organizar contragolpes.

¿Vieron la angustia de Ballack buscando compañía para poder ensayar maniobras desequilibrantes? Un arquitecto sin regla y sin compás, imposibilitado de dibujar trazos para fabricar peligro, Ballack no consiguió ser el hombre incidente que Alemania necesita para profundizar sus arremetidas.

Tapado Ballack, Alemania trató de abrir su juego, lo que conseguía mientras avanzaba por los tres cuartos de cancha, pero en el fondo, todo se complicaba. Faltaba rotación y también combinaciones, algo sólo logrado en ciertos momentos, en los que no se pudo definir.

Ahora, mientras Croacia se sienta en palco, el “bulldog” herido, cojea, confiando en superar a Austria para avanzar a los cuartos de final.