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¿Se presentarán los Lakers el domingo al quinto juego?
No estemos muy seguros que lo hagan. No cuando sientes que te golpearon en la cabeza y las costillas como hizo Foreman con Frazier en Jamaica en 1973; no cuando deseas que te trague la tierra al ver desvanecerse una ventaja de 21 puntos construida con rapidez, precisión y autoridad en el primer tiempo; no cuando te empujan hacia los escombros destrozando tu inspiración; no cuando tu mejor hombre, Kobe Bryant, pasa inadvertido durante los tres primeros cuartos, fallando como un nervioso principiante y estrangulado por una defensa que logró atarlo de pies y manos el suficiente tiempo.

Ganaron los Celtics 97-91 en un alarde de recuperación, apoyándose en una ágil, firme y agobiante defensa, recurriendo a una ofensiva que se mantuvo creciendo después de perder el primer cuarto en forma alarmante 35-14, y mostrando coraje, versatilidad y efectividad bajo presión. Una estupenda actuación y una grandiosa victoria.

¿Podrán los Lakers ganar tres juegos consecutivos a estos Celtics, con los dos últimos programados en Boston?
Olvídense de esa posibilidad. Es más factible que se roben la Torre de Pisa a mediodía, que amanezca seco el Río Sena, o que renuncie Daniel, a que eso ocurra. No existe alguien, ni Phil Jackson, ni Jack Nicholson, que lo estén considerando. Los Lakers están más fritos que un pescado sin espinas en Tipitapa.

¡Qué juego amigos! Rompecorazones para la multitud que salió arrugada, enmudecida y con los ojos húmedos del Staples Center, en lo que pareció un funeral de medianoche por la Calle Figueroa en Los Ángeles.

Lo más difícil en ese apasionante juego, que era amarrar a Kobe, cerrarle puertas, desajustarlo, desesperarlo, lo lograron los Celtics. No pareció tener importancia en los dos primeros cuartos, cuando pese a ver reducida la fogosidad de Bryant a sólo tres puntos, los Lakers ganaban alegremente 57-40, demostrando que podían imponerse aun con Kobe dentro del closet.

Después de imponerse 26-23 en el segundo cuarto, los Celtics, con el impulso de Pierce y las apariciones de Posey y de House, continuaron su recorte de distancia, hasta arrimarse peligrosamente 73-71 y arremeter definitivamente en el último cuarto, que ganaron 26-18, asegurando el brillante triunfo por 97-91.

En principio, parecía una noche de gatos negros para los Celtics, y terminó siéndolo para los Lakers con Kobe acertando sólo seis de 19 tiros de campo y los Lakers tan desorientados como nosotros en día de votación.

Una lección de cómo apretar tuercas ofrecida por la defensa de los Celtics y una demostración de lo que puede proporcionar el coraje para salir del hoyo cuando se dispone de las habilidades y el armamento para hacerlo.

No creo que sea necesario el quinto juego.


dplay@ibw.com.ni