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¿Alguien imaginó al Campeón Mundial Italia sin puntos y prácticamente descartada después de sus dos primeros juegos en esta Euro-2008? Eso estaba por ocurrir cuando Adrian Mutu, artillero del Fiorentina, fue hacia la pelota para ejecutar un penal cometido por Christian Panucci, defensor del Roma en el minuto 80, con el marcador 1-1.

Mutu le pegó sólidamente con la derecha, provocando un sonido seco, escalofriante, mientras Buffon, utilizando su sentido del anticipo, volaba hacia su izquierda. El disparo se quedó un poco al medio, y Buffon, en un alarde de control muscular y reflejos, cambió a tiempo recurriendo a su mano derecha, empujando la pelota, que rebotó en uno de sus botines, y finalmente salió. Fue un instante en que toda Italia estuvo al borde del infarto.

¡Demonios!, otra derrota frente a Rumania, después del 3-0 ante Holanda, hubiera sido algo caótico para Italia
El empate 1-1, consecuencia de goles consecutivos en cada cabaña, el de Mutu en el minuto 54, aprovechando un gravísimo error de Gianlucca Zambrotta, quien trató de entregarle el balón a su arquero Buffon sin percatarse de la presencia amenazante del ariete rumano; y el de Panucci, un minuto después, entrando por la izquierda al área chica para asestar la estocada, mantiene con vida a los dos equipos en espera de la última jornada en la fase de grupos.

Fue un juego muy ágil, con constantes posibilidades en las dos áreas, cargado de maniobras coherentes, con Chivu, Petre, Noculae y Manu funcionando por Rumania, y Del Piero manejando los hilos de una ofensiva italiana que mantuvo ocupado a Luca Toni recibiendo pelotas apropiadas para generar peligro.

¿Qué le pasó a Zambrotta? Ese “pase al enemigo” en lugar de entrega a su portero lo convirtió en la oveja negra de Italia. El gol de Panucci, logrado con rapidez, precisión en la llegada y oportuno zapatazo, le dio vida a los azules, y la atajada de Buffon los sacó del ataúd.