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¿Lo vieron? ¿Saltaron entusiasmados gritando ¡Viva Villa!, no Pancho, sino David? ¿Apreciaron su ribete artístico? ¡Qué bueno!
Un gran gol decidiendo 2-1, un partido dificilísimo para una España, que a ratos estuvo algo oscurecida por la intensidad de Suecia.

Ese gol de David Villa diciendo presente en el último instante de un drama que parecía interminable, fue sacado de un lienzo de Goya en el Museo del Prado. Estén seguros de eso.

El toque mágico que aplicó Villa para “chupar” con su botín derecho esa pelota que buscaba Hansson llegando por detrás, atento al probable giro, y que asistía Mellberg intentando cerrar por la izquierda, fue la clave del éxito para desequilibrar a los defensores suecos, facilitar la escapada, conseguir el perfil requerido y apretar el gatillo con pierna derecha sobre la salida del portero Isaksson.

Cerca del angustioso minuto final, con las reservas de oxígeno agotadas, los pulmones flaqueando y las piernas exigiendo una rápida recarga de energía, Villa quebró el empate 1-1 establecido por los goles de Fernando Torres a los 15 y Zlatan Ibrahimovic a los 34.

El balón de pase largo trazado por Capdevilla desde bien atrás por la izquierda, en el minuto 92, fue perseguido primero por Torres, quien se quedó corto, y después por Villa, entre dos defensas, consiguiendo dominarlo, manejarlo y realizar la jugada cumbre.

Suecia se plantó con confianza a pelearle cada balón y cada centímetro a España, con Henrik Larsson muy activo, pero sin poder concretar, y el peligroso y respetado Ibrahimovic moviéndose permanentemente.

Seguro en el medio y firme en la defensa, Suecia fue un hueso verdaderamente duro.

El gol de suela del “Niño” Torres, acertando con un zapatazo de derecha entre dos defensas el pase de Villa, colocó en ventaja a España a los 15 minutos. Los suecos asimilaron el golpe y regresaron a su trabajo con pelota asentada por el centro, buscando cómo abrir juego por las rayas, y cuando lo lograban la rapidez de gestión y la presentación de posibilidades.

Dos veces Larsson estuvo tan cerca del gol que las tribunas vibraron, pero todo quedó reducido a solamente amenaza.

A los 34, Stoor hace un envío desde la izquierda para Ibrahimovic, quien debe pelear la pelota en las vecindades del área pequeña con Sergio Ramos. Éste pierde el equilibrio, lo que aprovecha el delantero sueco para conseguir espacio y disparar rasante frente a Casillas. La pelota, sobreviviendo a un manotazo, entró casi gimiendo estableciendo el 1-1 que se mantuvo, hasta la brillante realización de Villa con su cuarto gol de esta Euro.

Ese gol hizo que el posible penal no cobrado a favor de España en el primer tiempo, cuando Silva fue afectado por Elmander, fuera sacado de las discusiones. Incluso, dejó una mejor impresión del juego ofrecido por España.


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