Jorge Eduardo Arellano
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En medio de las inconsistencia que vivió el Real Estelí para clasificar en cuarto lugar del Torneo de Clausura, ninguno quería enfrentarlo en semifinales, y no es para menos, por tratarse del mejor equipo de los últimos años y el actual campeón nacional.

Más allá de los resultados del torneo, Estelí sigue siendo el club con más plantel para este tipo de momentos, donde la presión y la calidad de los jugadores se conjugan en la cancha.

Con Élmer Mejía, Samuel Wilson, Hugo Silva en la media cancha, junto a Juan Pablo Chacón, Jaime Ruiz, Marvin Molina en la defensa, y Ricardo Vega y David Martínez en el ataque, equilibran cualquier equipo para el propósito que sea.

Pero el Diriangén ha sido la contraparte del Estelí. Los diriambinos con un equipo renovado demostraron que sin muchos nombres pudieron hacer de los blanquinegros el mejor del torneo en la fase regular, un punto por encima del Deportivo Ocotal.

Estelí y Diriangén, protagonistas casi por siempre de las finales del fútbol nacional, se ven las caras en semifinales hoy en el Estadio Independencia (3:00 p.m.).

Será un duelo a muerte entre estos clubes. Diriangén, con un club modesto pero efectivo, frente a una institución que pretende ratificar su título del Apertura para convertirse en el representante de Nicaragua en la Concachampions, para medirse al campeón de Canadá.

En la otra semifinal, no cabe duda que el Ocotal dejó de ser una sorpresa tras vencer en dos ocasiones al Estelí, una vez al Ferreti y también haber metido a problemas a los diriambinos.

El Ferreti, aunque recibe a los ocotaleños en el Estadio Olímpico del IND (3:00 p.m.), debe tener mucho cuidado con la ferocidad con que siempre asumen los partidos los fronterizos, liderados por Howard Mejía, Darwing Ramírez, Julio Molina y Mario García, quienes se han convertido en los hombres más confiables del técnico Mario Alfaro.

Ferreti tiene un mejor plantel si a nombre nos referimos, pero en cuanto a conjunto las dudas persisten con los problemas en la media cancha, y de no ser por las figuras que por momentos lo sacan a flote, se notarían más esos vacíos en el centro del campo.

Ocotal depende más del colectivo, pero también es evidente que sus líderes inciden mucho en su estilo de juego, determinado por el ritmo de los hondureños.