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¡Qué taponazo más impresionante! Mientras avanzaba, la pelota echaba humo, y zumbaba. Incluso en las tribunas, muchos se agacharon. Durante la fracción de un instante se tuvo la impresión de que las luces del estadio en Viena se apagaron. No se necesitaban. La iluminación provocada por ese disparo de Michael Ballack, desde unos 20 metros, era suficiente.

Ganó Alemania 1-0 con ese balazo de Ballack asegurando su pasaporte para cuartos de final, mientras la esforzada Austria sale del escenario.

¿Brilló Alemania después de ser derrotada por Croacia? No, de ninguna manera. A ratos su fútbol fue inexpresivo, con una defensa lenta, un medio campo poco creativo y un ataque bastante torpe.

“Ésta es la peor Alemania de los últimos 30 años”, habían asegurado algunos expertos, y durante el paso de la tropa de Joachim Löw por las fases de grupos, ese tema quedó abierto a encendidos debates.

Muy temprano, a los tres minutos, Alemania acarició una gran oportunidad cuando, después de una llamativa combinación entre Podolski, Klose y Gómez, que fue frustrada antes de entrar al área, Klose se escapó por la derecha y acercándose al fondo, entregó una pelota casi sellada que Gómez, increíblemente, malogró frente a la cabaña de Jurgen Macho.

Ese inicio alentador no consiguió progresión y los alemanes se conformaron con pelearle la posesión del balón a los austriacos, tan preocupados por controlar el accionar de Ballack, como los Celtics por recortar la agresividad de Kobe.

No hubo aprovechamiento de esa preocupación. Alemania no conseguía moverse con libertad en un partido que poco a poco, después del peligro fabricado por el pase de Ballack a Lukas Podolski en el minuto 23, que facilitó ese zurdazo eriza-pelos sacado por Macho en felina reacción, fue atrapado por la mediocridad.

Eso no importaba a la multitud ansiosa de ver a su equipo, repetir aquel triunfo sobre los germanos hace 30 años en el Mundial de Argentina, pero a los 48 minutos, Phillip Lahm, el mejor hombre del equipo alemán fue derribado mientras se proyectaba por la izquierda.

Obvia la falta, y la presencia de Ballack y Podolski como “voluntarios” para cobrar el tiro libre, obligó a un silencio sepulcral en Viena. Fue Ballack quien atacó la pelota en su quietud, provocando ese estallido estremecedor. Un rayo láser que penetró en la escuadra superior derecha con una potencia rotunda, capaz de doblar las vigas de un puente.

Eso fue todo. Alemania no necesitaba más que ese balazo para doblegar a Austria y avanzar a cuartos de final, pero necesitará más, mucho más, frente al Portugal de Cristiano Ronaldo, Deco y Nani.