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Everth Cabrera ha sentado números con los Turistas de Asheville en Clase A, como para llamar la atención de los mayores escépticos.

A mitad de la temporada ya quebró su marca en bases robadas, con 45 --superando las 43 que hizo en República Dominicana hace tres años--, que lo ha catapultado a la cúspide de todas las categorías menores en Estados Unidos como la mejor de este 2008.

Su estatura, que pasa de los 5.8 pies, tampoco ha sido obstáculo para convertirse en el corredor más hábil de las menores, una de las razones por las que fue convocado para jugar de titular en segunda base hoy, en el partido All Star de la Liga del Suratlántico.

“Ha sido un año de muchos frutos, y aunque suene extraño, me ayudó venir de una lesión en mi tobillo izquierdo. Desde que salí de ese mal rato, prometí trabajar más duro todos los días. Ya me dijeron que voy a ser titular en el Juego de Estrellas”, expresó Cabrera vía telefónica desde Estados Unidos con notable orgullo.

Cabrera llega al juego de Estrellas con .285 de promedio, producto de 75 hits en 263 turnos, con 11 dobles, cuatro jonrones, tres triples, 22 remolques, 47 anotadas, 48 ponches y 31 boletos en 68 juegos, además de un excelente ritmo de robo de bases, con 45 en 51 intentos.

Llegó a tener 14 --de 15 partidos-- con una base robada o más.

Su habilidad sobre las almohadillas no sólo la valora por la velocidad con que se desplaza, sino también por el respaldo que ha tenido con el que casi toda la temporada ha funcionado como segundo bate del Asheville, Michael Mitchell.

“Él no tiene problemas de batear con cuenta de dos strike mientras voy al robo. Cuando salgo le hace swing y nos hemos acoplado bien para ayudar al equipo”, dice el nandaimeño.

Hay otros detalles que también le han ayudado a estafas más almohadillas.

“Estoy haciendo 3.7 segundos de una base a otra, a veces lo hago en 3.8 ó 3.9, también he mejorado tomando el tiempo a los lanzadores, me siento con más confianza para robar y tengo el respaldo de los técnicos”, agregó.

Sin embargo, hay otros elementos de su juego que todavía Cabrera ve como un reto para ascender pronto a Clase A fuerte.

“Me han comentado que de seguir así, jugando agresivo, aprovechando lo que me permite el rival, este año me van a subir a Clase A fuerte. Pero no me pongo a pensar en eso, sino en ser más consistente en mi bateo. Diario dedico tiempo extra a eso, y a mejorar con mi guante. Sé que he corregido algunas cosas, pero me falta para lucir bien”, reflexionó.

Aunque por un momento estuvo como colíder de bateo de la liga con más de .400 puntos, ahora está un poco abajo de la frontera de los .300.

“A veces falló mucho con rectas. Pero las cosas han cambiado desde que pongo la máquina de lanzar a 95, 98 y a veces a 100 millas por hora. Al principio me costaba verla pasar, pero ahora hago bastante contacto y cuando llegó a los juegos, miro mejor la bola”, comentó.