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Cualquier cancha en esta Euro-2008 se convierte en el peor lugar imaginable cuando se trata de enfrentar a la destructiva Holanda. Sin embargo, Guus Hiddink, el técnico de Rusia, precisamente un holandés, asegura no sentirse tan acorralado como Leónidas en las Termópilas.

“Será un partido duro para los dos equipos. No nos subestimen”, ha dicho con cierta solemnidad Hiddink, aunque obviamente no se le cree. Y es que esta Holanda, tan veloz, penetrante, creativa y mortífera, se ve tan fuerte en todos sus sectores, que para derrotarla es necesario arañar la proeza.

¿Habrán podido dormir los rusos escuchando el ruido que provoca ese oleaje naranja preparándose para desbordarse hoy? Eso es difícil, muy difícil. ¿Cómo frenar la ofensiva de Holanda? No parece tener respuesta, aunque el fútbol está cargado de imprevistos.

El fútbol rápido y atrevido de Rusia necesita un componente de fuerza en la ofensiva y una mezcla de agilidad y solidez en la defensa, para poder complicar a la maquinaria del general Van Basten. En 1998, cuando Holanda parecía imparable, aquel Brasil inestable consiguió enredarla y llevarla a los penales para ejecutarla. De cualquier manera, era Brasil, no Rusia.

Van Basten anunció con sonar de trompetas que con Van Persie, Van Nistelrooy, Robben, Sneijder, Huntelaar y resto de fieras, se lanzarán al ataque, porque es lo que mejor que saben hacer, y agregó: “Veremos quién es más fuerte”, como si tratara de un duelo incierto entre Aquiles y Héctor. Eso confirma que Holanda no bromea.

Rusia, sobreviviendo frente a Holanda, naturalmente provocaría asombro. Sólo Turquía ganando esta Euro-2008 podría superar eso. La pregunta inocente es: ¿se puede entrar a la jaula y robarle la carne a un león hambriento? Hiddink lo cree, y también su tropa, nadie más.