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Italia no tendrá a Pirlo, ni Gattusso, sancionados, pero ahí estará Luca Toni, hasta hoy un goleador silenciado, sin poder sacudir las redes después de 19 remates, tratando de hacerse sentir como Paolo Rossi en la Copa de 1982 en España, cuando se robó el show en los últimos tres juegos.

Antes de enfrentar a Brasil en aquel Mundial, para decidir cuál de los dos victimarios de Argentina avanzaría a semifinales, Rossi no había marcado gol. De pronto, entró en erupción: tres goles contra Brasil, dos a Polonia y uno a Alemania en la gran final.

¿Podrá Toni llegar a ser tan explosivo y decisivo?
Cuenta la leyenda que España nunca ha podido derrotar a Italia en un torneo oficial, y que durante 88 años, los malos recuerdos revolotean como murciélagos en los rincones de una vieja casa abandonada.

Pero David Villa, el joven artillero, no se preocupa por eso. “El pasado no juega”, dice Villa, hablando con la suficiencia que le concede el accionar de España con tres victorias en la fase de grupos, y el impacto que personalmente ha provocado con sus cuatro goles.

Sin embargo, Fernando Torres y el arquero Iker Casillas, quizás con disfrazada humildad, apuntan: “ellos son los favoritos, como se dijo de Portugal y Holanda antes de sus duelos con Alemania y Rusia”.

Ojo con Daniele de Rossi; se considera que será clave por su capacidad de lucha, su habilidad para recuperar balones y acompañar proyecciones, y por lo que puede aportar para multiplicar la peligrosidad de Toni.

Xavi Alonso es una de las piezas fundamentales de España, en un juego en el que se espera ver brillar a los guardapalos Iker Casillas y Gianluigui Buffon, y el funcionamiento de dos defensas mordedoras, con más oficio la italiana.

El ganador enfrentará a Rusia, goleada por España 4-1, un resultado que ya se nos olvidó.