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Murió Italia. Nunca vimos al ganador de la última Copa del Mundo en esta Euro. Su temible artillero, Luca Toni, regresa sin un gol. Ni de penal.

Una vez más, la lotería desde los doce pasos decide quién vive y quién muere en fútbol. Y fue en ese tipo de solución, cuando la genialidad, las agallas y el plus-esfuerzo, no tienen nada que ver que España aseguró su boleto a semifinales por 4-2, gracias a la inmensidad que constantemente alcanza ese formidable arquero que es Iker Casillas, quizás tan grande como los mitificados Zamora e Iribar.

El cañonazo disparado por De Rossi a la derecha de Casillas, y el trazado por Di Natale a la izquierda, rebotaron en esa pared que adorna las grandes historias recientes del Real Madrid.

Uno de los grandes atractivos de la batalla Italia-España era el duelo de porteros entre Buffon, del Juventus, y Casillas, quienes pasaron bostezando durante casi todo el primer tiempo antes de verse obligados a realizar un par de intervenciones de mucho mérito en los otros 45 minutos, y mostrar su experiencia y recursos en el alargue con el 0-0 inalterable.

Desde hace largo rato el italiano es considerado el mejor parador del planeta. En el Mundial de Alemania, durante tiempo de juego, sólo admitió dos goles: uno por gravísimo error de la defensa, y el otro, de penal. Ayer fue perforado por Villa, Cazorla, Senna y Fábregas, mientras detenía un disparo de Guiza. Casillas respondió con algo más. Inutilizado por las ejecuciones de Grosso y Camoranessi, detuvo por la derecha y por la izquierda los taponazos de De Rossi y Di Natale, sepultando a Italia y proyectando a España a semifinales.

Una sequía de 88 años, un maleficio aguijoneante terminó ayer. Por fin España volvía a ganarle a Italia en un evento de significado. La última vez fue en 1920 en Juegos Olímpicos.

Las dos mejores opciones de gol se produjeron en el segundo tiempo: el remate de Camoranessi con toda la defensa española desorientada, y el explosivo disparo de Senna, que Buffon no retiene y ve cómo la pelota rebota en el poste izquierdo.

Mejor la defensa italiana con su anticipo y cobertura, pero con superior manejo del medio campo español, en tanto la agresividad estuvo bajo control la mayor parte del tiempo, dependiendo de momentos de inspiración.

Villa y Torres no llegaron a brillar, y Toni pasó de noche. Sin embargo, lo emotivo siempre estuvo ahí, cobijado por ese intrigante 0-0 sólo quebrado por los penales.

Murió Italia por culpa de Casillas. España vive, encima de esa pared.