Jorge Eduardo Arellano
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El País
Centro del campo
Se apunta que el fútbol se gana desde el centro del campo. Y ahí, sin Pirlo ni Gattuso (el cielo y la tierra; el día y la noche), Italia cedió buena parte de la contienda. Casi quedó reducida a dos náufragos: Buffon y Toni, quienes no fueron bufones ni payasos, aunque tampoco salvadores.

Villa y Cassano
El asturiano, que es del Sporting, y el italiano, que es de Bari, fueron a lo suyo.

Y Villa ya vale el doble que antes de la Eurocopa y Cassano quiere seguir a lo suyo, vengándose de las pérfidas, por hermosas, mujeres de Madrid que no le dejaron triunfar, según la versión de este tipo singular, el mismo que vivía en un hotel de la capital y vestía como su madre el chándal del Roma.

Casillas y Buffon
Claro. Con los dos mejores porteros del mundo, 0-0 fue el resultado normal, el perfecto según la ultra ortodoxia italiana, la que reivindica el “cerocerismo” como forma de vida balompédica. Y también pararon penaltis.

El estilo
El italiano no ha cambiado. Juega con tacos. Verbales y afilados. Reparten y pisan. Hasta retornan de la banda al campo de juego. Dientes cerrados y nada de aquello de “soldado vivo vale para otra guerra”.

El de España, nuevo y de toque, arañó lo suyo, aunque, ante una versión del Muro de Adriano, sólo hubo invasión en la tanda de penaltis.

El fútbol (o el calcio)
Es el único deporte en que el peor puede ganar un encuentro, debido a lo corto del marcador en relación a otras disciplinas. Así que la grandeza sigue intacta. Lo mismo que la justicia dejó, por fin, fuera a Italia.

La experiencia
Se hace camino al andar y claro que se mejoró. España había tanteado hasta ahora los cuartos de final con el bastón del ciego o el del olvido (1984, última vez que superó la barrera); Italia, en cambio, se manejaba a estas alturas con la soltura del pillo un sábado por la noche, su “prime time” vital. Nervios del primerizo contra “i vitelloni”. Y, sí, fueron un tanto “inútiles”.

La tele
Contra el argumento de que los comentaristas televisivos, por ser más de uno, sobran, y de que hasta sería aconsejable dejar que campeara el sonido ambiente, Cuatro dio lo mejor de sus posibilidades y exprimió su formato al máximo. Los mejores profesionales para el partido más esperado.