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Thaksin Shinawatra compró el Manchester City en 2007 por 121 millones de euros. ¿Sus méritos? vender por un dineral la compañía de telecomunicaciones que tenía en Tailandia mientras era primer ministro.

Fue derrocado en 2006 tras un golpe de Estado y se marchó al Reino Unido como exiliado. En febrero regresó a Tailandia para ser juzgado por corrupción.

Quiere al brasileño
Este magnate anda ahora en busca de Ronaldinho y otros jugadores de renombre para fortalecer al Manchester City. La vida de Thaksin Shinawatra (26-7-1949) tiene mimbres de sobra para que se haga una biografía.

El propietario del Manchester City creció en el seno de una familia acomodada de Tailandia. Antes de iniciar su carrera como empresario, se graduó como policía y se marchó a los Estados Unidos para licenciarse en criminología en la Universidad de Kentucky. Cuando regresó a su país natal hizo que su compañía de telecomunicaciones se convirtiera en una de las empresas más importantes de Tailandia. Pero Shinawatra necesitaba el golpe definitivo: hacerse un hueco en el gobierno con el objetivo de convertir su negocio en un imperio. Tras varios pinitos en la política, logró que su partido (fundado por él mismo) ganara las elecciones de 2001, algo que le valió para convertirse en primer ministro de un país gobernado por una monarquía. Shinawatra ya tenía lo que quería: pasó de ser muy rico a multimillonario tras vender su empresa por 1,900 millones de dólares… al mismo tiempo que la palabra “corrupción” iba apareciendo en su trayectoria.

Pese a ello, el máximo accionista del City volvió a ganar las elecciones de 2006 por un escaso margen. Pero su victoria no sentó nada bien al Ejército: los militares tailandeses provocaron un golpe de Estado para evitar un segundo mandato de alguien acusado de malversar fondos del país. Tras ser derrocado, Shinawatra decidió exiliarse en el Reino Unido, donde tenía familiares.

El City como “hobby”

El hecho de tener causas pendientes en su país no impidió que Shinawatra desapareciera del primer plano internacional. En el verano de 2007 decidió comprar el Manchester City por 121 millones de euros (antes intentó hacerse con el Liverpool), con el objetivo de que los citizens se conviertan en un “grande” de la Premier.

El tailandés encargó su primer proyecto a Sven-Goran Eriksson, pero un año después perdió la confianza en el sueco pese a que había ratificado su continuidad poco antes de cesarle.