•  |
  •  |
  • END

Aunque se mantuvo a flote mucho más tiempo de lo que todos pronosticaban, el “Titanic” segoviano terminó hundido en las semifinales del torneo de fútbol Clausura 2008, dejando finalmente una estela de seis meses que puede y debe considerarse como la más emotiva en la historia deportiva de uno de los clubes más relevantes del fútbol nicaragüense.

No celebro la eliminación de los fronterizos del torneo de Clausura. Estoy, sí, cerrando un capítulo amargo para un equipo que en el Apertura tocó fondo en su crisis durante el torneo doméstico, y que luego adquirió una fuerza extraña, además de una fortuna excelsa para así poder alcanzar instancias finales del evento local.

El Deportivo Ocotal vivía un encantamiento. Su discurso futbolístico se agotó y su realidad ya no fue la de un semifinalista del Clausura, sino la de luchar fervientemente por salir de la zona roja en la tabla general, quedándose en el octavo lugar. Ese Ocotal cambió de imagen, alteró su realidad mientras sus entusiastas y siempre pasionales fanáticos empezaban a creer que los milagros existían.

La barredora caerá pronto en el club. El replanteamiento de la estructura deportiva debe comenzar ya, y se debe trabajar de cara a la conquista del próximo torneo.

La continuidad del entrenador Mario Alfaro garantiza la renovación segoviana. Jugadores hondureños siguen siendo las prioridades más viables, pero el Ocotal agotaba la última posibilidad para decidirse por uno de ellos.

Como base de su reestructuración, Ocotal tratará de mantener en sus filas al mismo personal que convirtió el equipo en la revelación del torneo de Clausura. El resto de contratados podría ser negociado en cualquier momento.

Lo podemos ver de dos maneras: Es el final de la época más triste del club fronterizo, es el inicio de un nuevo sueño para un equipo que tocó fondo, pero que en el segundo torneo fue otra cosa, fue el equipo que llevó muchas alegrías a las tribunas. La única verdad es que el encanto se acabó.