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DON BALÓN/Barcelona.- Cuando me abraza gente en mi casa en Salzburgo o en Alemania, se trata siempre de italianos o de turcos. Esas dos naciones inyectan de alegría a muchas ciudades de Europa porque ambas llegaron a los cuartos de final. En toda pizzería o en todo puesto de kebabs reina un ambiente de fiesta.

Los dos anfitriones, Suiza y Austria, hacen un muy buen trabajo organizativo. Contra la lluvia, eso sí, no pueden hacer nada. En eso yo, como jefe del comité organizador del Mundial en Alemania, tuve más suerte.

En el Grupo A, Suiza fue desafortunadamente eliminada. Si en el primer partido no se hubiera lesionado su capitán y goleador, Frei, habría ofrecido algo más. También los checos pueden dar mucho más. Se confiaron demasiado tras adelantarse 2-0 contra Turquía. Tras el amargo adiós del entrenador Brückner, y de los jugadores Galasek y Koller, se construirá un nuevo equipo.

En cualquier caso, el rendimiento de los turcos es para valorar. No pensaba que estuvieran tan en forma y que darían la vuelta a dos partidos. Me alegré por el jugador del Bayern Hamit Altintop, que en el 3-2 contra Suiza preparó los tres goles.

Respecto al campeón del grupo, Portugal, no necesito elogiar a Ronaldo, Deco o Nuno Gomes. También es cierto que el hecho de que puedan brillar así se debe a la magnífica línea defensiva de Carvalho y Pepe. Tras la despedida de la superestrella Figo surgieron nuevos líderes, aunque al final cayeron en cuartos frente a una Alemania superior.

En el Grupo B, los austriacos podrían haber avanzado. Jugaron con entusiasmo, muy por encima de sus fuerzas. Una pena que su goleador, Linz, cayera en un bache de rendimiento.

Croacia fue primero de grupo merecidamente. La mezcla entre veteranos, como los hermanos Kovac, y jóvenes, como Modric, Kranjcar y Srna, hacía esperar un gran cuarto de final contra Turquía. Sobre los alemanes estoy desconcertado. Jugaron, con la excepción de Polonia, de manera cohibida, en tierra de nadie. Klose y Gómez, dos delanteros de clase, no encuentran la forma.

Y así llegamos al Grupo C. Nadie pensaba que los rumanos estuvieran a un pelo de clasificarse. Como pocos intuyeron que Holanda jugara tan extraordinariamente. Eso es algo que hicieron a menudo y aun así fueron eliminados. Si Holanda mantiene el nivel en esta ocasión, será campeona de Europa.

Francia fue la gran decepción del torneo. Superestrellas como Henry, Thuram o Makelele seguramente ya no las veremos en 2010. En cambio, Italia volvió a ser Italia. Una y otra vez siempre sale del lodo. Toni aún no marcó ningún gol, pero provocó muy bien el penalti para el 1-0 contra los franceses. Sin embargo, no puedo entender por qué Abidal acabó expulsado: tarjeta roja y pena máxima es sencillamente demasiado.

En el Grupo D encontré decepcionante que la defensora del título, Grecia, fuera eliminada de manera tan fácil. Los españoles fueron muy simpáticos al no olvidar a nadie del banquillo para ayudar un poco a los griegos. Pero incluso perdieron este partido. Los españoles han encontrado en este torneo, junto a Torres, a un segundo delantero de clase mundial como Villa.

Y como intuí tras su derrota en el debut contra España, los rusos se levantarán de nuevo bajo el mando del exitoso entrenador Guus Hiddink. Fue casi ilusionante ver cómo desarbolaron a unos suecos debilitados por la lesión de rodilla de Ibrahimovic. Y cómo jugó Arshavin su primer partido en el torneo tras dos choques suspendido.