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Juan Palacios le lanzó este lunes una advertencia al boricua Omar “El Pastor” Soto: el cetro paja del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) está destinado a regresar a Nicaragua.

“Lo siento por Soto, pero éste no es el momento para hacerse campeón mundial”, advirtió Palacios. “Con respeto digo que Omar es un buen peleador, no lo conozco, pero todavía su momento no ha llegado”.

Palacios ha tenido que esperar seis largos años por su segunda oportunidad a una corona de las 105 libras, por ello, está determinado a lograr su cometido la noche del dos de agosto en el auditorio Juan “Pachín” Vicens de Ponce.

“Hace seis años que hice una pelea de título mundial contra José Antonio Aguirre y me despojaron de la victoria. Ahora tengo más experiencia”, dijo Palacios, quien desea cumplir la visión de su fallecido padre.

En aquella ocasión, cayó por decisión dividida y luce decidido a reivindicar su nombre.

“No peleo por fama, sino por el amor que siento hacia mi familia, amor a mis hijos, a mi madre y a mi padre, que siempre soñó con tener un hijo campeón mundial. Aunque mi padre no está vivo, sé que estará viendo desde lo lejos”, compartió.

A un mes para el duelo ante Soto, Palacios, sin haber entrenado, marcó 112 libras en el pre-pesaje realizado ayer en el Restaurant Cabuqui, en Ponce, mientras el boricua pesó 113, para una pelea pactada en el peso límite de 105.

“He tenido una buena alimentación, no me siento maltratado ni deshidratado. He estado entrenando desde marzo, cuando se firmó la pelea. Así que espero que el público se dé cita en Ponce, ya que se van a llevar una decepción al ver perder a su mejor pegador. Será mi momento y no el de Omar Soto”, agregó Palacios.

El nica se ha mantenido entrenando en Ponce desde su arribo a Puerto Rico. Entrenará todavía y regresará mañana a Nicaragua para continuar su preparación, antes de su viaje definitivo a la “Isla del Encanto”, programado para el 29 de julio.

“Miré tímido a Soto, no me sostenía la mirada cuando lo tenía de frente”, dijo Palacios a su apoderado Mario García, quien ha seguido de cerca desde Nicaragua la estadía de su pupilo en Puerto Rico.