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LEÓN
El lanzador número uno del Bóer y ex seleccionado de los Juegos Panamericanos de Rio de Janeiro de 2007, Luz de Jesús Portobanco Veliz, de 28 años, murió en un fatal accidente a la altura del kilómetro 82 de la carretera a León, en horas de la madrugada, en la comunidad Los Ranchos.

El exceso de velocidad y la mala maniobra fueron los detonantes para que Portobanco, conductor del automóvil Toyota Corolla blanco, placas M 016369, perdiera el control del vehículo, que quedó reducido a chatarra producto del impacto que sufrió contra varios objetos fijos en las inmediaciones de la hacienda Casa Blanca, a las 2:30 a.m..

Después de 45 minutos del suceso, el señor Trinidad Aguilar Casco llamó por teléfono a la Dirección General de Bomberos de León para solicitar ayuda.

Al llegar al lugar del accidente, los bomberos observaron que el carro estaba dentro de un cauce de tres metros de profundidad y el cadáver a 11.50 metros de distancia, a orillas de la carretera.

El cuerpo sin vida presentaba lesiones en la parte posterior del cráneo, una herida profunda en el costado izquierdo del estómago y fractura expuesta de tobillo. Luego del examen, el forense determinó que tenía un trauma cerebral muy severo. El teniente Saturnino Mejía, oficial de turno en la Policía de León, manifestó que el automóvil conducido por Portobanco circulaba de León a Managua a 155 kilómetros por hora, hizo un giro indebido hacia la izquierda y se salió de la calzada para impactar contra una alcantarilla; luego dio en otra alcantarilla, rebotó contra el suelo y terminó estrellado contra un árbol.

Producto del impacto el conductor fue expulsado del automotor a 11.50 metros de distancia, y después el automóvil cayó dentro de un cauce. En el interior del automotor se encontraron varias botellas de agua purificada y objetos personales. El cadáver de Luz fue trasladado a la morgue del Hospital Escuela “Oscar Danilo Rosales Argüello”, en León, por la Dirección General de Bomberos.

La primera persona que llegó a la morgue del hospital fue la señora Isabel Veliz, progenitora del occiso.

Después se integraron amigos y colegas de Portobanco.

El pelotero se despidió de su novia Ana Sarria a las once de la noche del viernes. Le manifestó que se iría a descansar porque tenía que lanzar ayer contra el Matagalpa. Además se conoció que hoy viajaría con su progenitora a Miami, Estados Unidos,
donde se encuentra la mayor parte de su familia.

Enterrado en Estados Unidos
Ante la consternación de la señora Veliz, la Junta Directiva del León se encargó de hacer las gestiones para que el cadáver sea trasladado y sepultado en Estados Unidos.

Julio Vallejos, amigo personal de Luz Portobanco y compañero en el Bóer, dijo que dentro de las exigencias de la línea aérea que probablemente traslade el cuerpo, está que el cadáver se mantenga en la morgue hasta que se consigan los permisos. Posterior a esto se podrá mover directamente al aeropuerto.

“Por esa razón el cadáver no se va a velar en Nicaragua. Hay que esperar el lunes para conseguir los permisos necesarios para que pueda viajar y ser sepultado en Estados Unidos”, dijo Vallejos, uno de los peloteros que está apoyando a la señora Veliz, la única familia que tenía el difunto en nuestro país.

Pérdida irreparable, dice Roa
Por su parte, Henry Roa, entrenador del Bóer, aseguró que la muerte del pelotero es una pérdida irreparable para la familia y para el deporte pinolero, pues se pierde un gran talento.

“Es triste lo que pasó. Su progenitora Isabel Veliz viajó desde Estados Unidos para verlo lanzar este sábado contra Matagalpa, y se encontró con esta ironía del destino”, añadió.

Oswaldo Jerez, encargado de la barra brava del León, expresó que se perdió un elemento que tenía un carácter fuerte, pero sobretodo un buen corazón con su fanaticada.

Muchas veces manifestó que él podía andar jugando con cualquier otro equipo, pero su corazón estaba siempre con el León.

A la morgue también llegó Sandor Guido, compañero de equipo y primera base del Bóer, para manifestar su solidaridad. “Este viernes estuve con él y ahora me vengo a dar cuenta lo que sucedió. Era una gran persona con todos y a pesar de su carácter le teníamos mucho aprecio”, destacó.