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TOLOSA, Francia AP

El británico Mark Cavendish ganó ayer la octava etapa del Tour de Francia, en un sprint final bajo la lluvia.

Kim Kirchen, un luxemburgués del equipo Columbia, mantuvo la camiseta amarilla de líder general de una carrera que el viernes tuvo su primer escándalo de dopaje, por el resultado positivo del español Manuel Beltrán.

Cavendish cronometró 4 horas, 2 minutos y 54 segundos en la ruta de 172.5 kilómetros, y superó al alemán Gerald Ciolek, su compañero del equipo Columbia, y al francés Jimmy Casper, de Agritubel.

Cavendish también había ganado la quinta etapa del miércoles.

“Terminar primero y segundo (con Ciolek) y que Kim tenga la (camiseta) amarilla, no puede ser mejor”, dijo Cavendish. “Cuando estoy metido en el sprint y con energía, normalmente puedo ganar”.

Fue la última oportunidad de ganar para los sprinters en bastante tiempo, ya que el domingo la carrera se adentra en los Pirineos.

Cuatro ciclistas --los franceses Laurent Lefevre, Jerome Pinaeau y Christophe Riblon, y el español Amets Txurruka-- se escaparon del pelotón en la primera hora de la carrera y llegaron a tener ventaja de cinco minutos, pero fueron alcanzados por los equipos de los sprinters, y los dos últimos quedaron atrás a unos tres kilómetros de la meta.

El colombiano Leonardo Duque, de Cofidis, llegó en el puesto 18 con el mismo tiempo que el ganador.

El equipo Liquigas compitió sin Beltrán, quien regresó a España después de ser interrogado por la Policía. El equipo comenzó con un debate sobre si debió haberse retirado de la carrera, como hizo Cofidis el año pasado cuando Cristian Moreni arrojó positivo a dopaje.

El director de Liquigas, Roberto Amadio, dijo que el equipo no sabía nada sobre el dopaje de Beltrán, y el ciclista negó haber usado EPO.

El ganador de la etapa del jueves, el español Riccardo Ricco, completó la carrera con magulladuras en el lado derecho, después de un choque con el alemán Jens Voigt.