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Ahora Vicente Padilla está claro de que el éxito en el pitcheo es consecuencia de un trabajo de complejidad trascendente.

El poder sigue siendo su arma fundamental, pero constantemente nos ha demostrado que su crecimiento como pitcher pensante, sacándole provecho a la madurez adquirida, lo está impulsando a tratar de sacar outs, haciendo “rimar” su destreza aplicada al conocimiento sobre el enemigo, con esa fortaleza todavía exuberante. Eso le evita precipitarse al desgaste.

Le ha tomado tiempo, obviamente, y ha necesitado ser paciente. “Tengo un aspecto tan cansado –-dijo una vez Oscar Wilde--, porque me he pasado toda la mañana poniendo una coma y toda la tarde quitándola”.

Exactamente eso es el pitcheo, quitar y poner, apretar y aflojar, sacar de balance con cambios y sorprender con rectas de humo. Y eso cansa tanto, que son muy pocos los tiradores que abren y terminan juegos.

Después de una faena monticular que Manolete o El Cordobés calificarían como magistral derrotando 1x0 a los Gemelos, Vicente Padilla ha estado afilando sus puñales desde el amanecer, mientras planea sujetar la ofensiva de los Atléticos buscando su victoria 12, antes de entrar al vertiginoso accionar de los dos últimos meses de temporada.

Como ocurre siempre, cada vez que lanza Padilla encabeza nuestra agenda del día. Su presencia mueve con facilidad los resortes del interés popular, porque es lo máximo que tenemos en el deporte y su significado es mayúsculo.

Triunfar hoy, llegando a 12, lo dejaría frente a la posibilidad viable de tres victorias en agosto y otras tres en septiembre. Un total de 18, ¡guau!, qué grandioso sería y cómo lo deseamos. En estos tiempos tan difíciles, como morder el mármol, esa cifra le permite a un lanzador alcanzar un alto nivel de notoriedad y respeto.

Oakland, que ha visto reducir sus pretensiones, no tiene tanta pólvora como Texas, que presenta un line-up compactado por el retorno de Hank Blalock y encabezado por el incontrolable Josh Hamilton. Pero Padilla sabe que en la Gran Carpa, de pronto sale el diablo con cualquier disfraz.

El retador del pinolero será el derecho de 23 años Sean Gallagher, con sólo un triunfo en sus últimas seis aperturas, apenas dos recorridos de siete entradas en la temporada, balance de 4-4 y 4.20 en carreras limpias, con 63 ponches.

Se ve discreto frente al 11-5 de Vicente en 114 entradas y un tercio, el caudal de experiencia acumulado y el momento que está atravesando.

Después de dibujar siete ceros sin necesidad de ponchar a alguien contra Minnesota, regresa toda nuestra concentración sobre cada uno de los lanzamientos que Vicente Padilla haga hoy frente a los Atléticos en Oakland a partir de las 8:05 de la noche.