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Vicente Padilla está durmiendo despacio, pendiente de la posibilidad de un trueno. Tiene asegurado un año más de su contrato de 34 millones; es el mejor pitcher de Texas, un equipo que puede estar en la pelea por el puesto de “comodín”, pero está siendo considerado material negociable. Lo ha admitido la Gerencia.

Claro, un profesional sabedor de estar expuesto a esas maniobras a veces inexplicables, no puede sorprenderse. Oakland estaba segundo y sosteniéndose como amenaza, cuando soltó a Rich Harden y Joe Blanton, en una actitud muy parecida a tirar la toalla.

El columnista Jason Stark apunta lo siguiente en el ESPN: “Aunque la mayoría de los americanos lo desconozca, sólo dos equipos en toda la liga --Angelinos y Rays-- han acumulado un mejor registro que los Vigilantes de Texas en los últimos tres meses (45-34). Por eso el gerente general, Jon Daniels, dice: ‘No creo que desperdiciemos a todo el sistema de granja para entrar al mercado. No veo que vayamos a hacer una venta de baratillo”’.

Y agrega: “Eso no significa que los Vigilantes no tengan piezas interesantes para negociar. Hagan sus ofertas por Vicente Padilla, Kevin Millwood, Hank Blalock, Marlon Byrd, Frank Catalanotto o Gerald Laird. Daniels escuchará cualquier oferta que ‘tenga sentido’. Y para que tenga sentido, cualquier oferta debería mejorar la rotación del equipo, al menos a largo plazo”.

La pregunta natural es: ¿Por qué los Vigilantes están dispuestos a canjear a Padilla, pese a estar claros de todo lo que significa? Quieren quitarse de encima casi 18 millones pendientes de pago hasta el final de 2009, si consiguen un abridor joven de proyecciones que puedan utilizar en la rotación de inmediato y agregan más material de futuro.

Apunta Stark que dos de los lanzadores que Texas no quiere cambiar, a pesar del gran interés que hay, son los relevistas Eddie Guardado y Jamey Wright. Pero en el caso de Padilla, estudiarían las ofertas.

Revisen esto señalado por el cronista: “Puede que Jarrod Washburn, Bronson Arroyo y Vicente Padilla no sean C.C. Sabathia, Rich Harden y Joe Blanton. Pero hay una razón por la que están escuchando a todos esos nombres en asociación a los Yanquis, y es dinero. Los Yanquis son el único equipo dispuesto a aceptar los U$ 14 millones que le quedan por cobrar a Washburn, los U$ 24 millones de Arroyo o los U$ 18 millones de Padilla. Cuando empiezas a remarcar todos esos dólares, el valor de cambio tiende a bajar. Y ése siempre ha sido el modus operandi de los Yanquis en esta época del año.

Ha sido un viejo e irrealizable sueño para nosotros, un nica con los Yanquis, pero Padilla ha manifestado que prefiere la tranquilidad en el dogout de los Rangers y en la ciudad de Arlington, que aterrizar en Nueva York con la presión tratando de doblarte la espalda y las rodillas, y un periodismo a ratos agobiante. Él es duro de carácter y podría manejar eso, pero no se siente atraído a tomar ese reto.

Cuando no tienes el tiempo necesario para vetar una negociación, la que decide es la Gerencia, no el pelotero. Uno piensa desde aquí: ¿se atreverán a soltarlo? Mientras tanto, frente a la posibilidad de escuchar un trueno, Vicente duerme despacio, con su celular a la orilla de la almohada.