Edgard Tijerino
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El momento del retiro es inevitable. Todos nos acabamos, incluso relevistas como Rich Goosage, conocido como “El Ganso”, quien con un alisamiento de mostacho amenazante, una mirada taladrante, y un pitcheo paralizante, te convertía en una hormiga desorientada en el cajón de bateo.

Ya no estarás más haciendo tu trabajo, lo que más te ha gustado hacer y que te ha permitido juntar reputación y dinero en un deporte tan lucrativo como es el béisbol. Es el momento de revisar los hechos y hacer cálculos sobre la posibilidad de entrar al Salón de la Fama. ¿Tengo chance o no? Esa pregunta que por quince años enloqueció a Luis Tiant, hasta ser enviado a la consideración del Comité de Veteranos.

Después de ocho rebotes contra las puertas de Cooperstown, éstas por fin se le abrieron. El año 2008 ha sido “El año del Ganso”.

Un relevista que trabajó 22 temporadas con mejor efectividad que Mariano Rivera, menos hits permitidos que el panameño por cada nueve episodios y mayor frecuencia de ponches, no podía continuar al margen de la cuartilla. Admirable por la gruesa cantidad de innings lanzados, Goosage dio un salto espectacular en las votaciones el año pasado, fortaleciendo sus pretensiones. Se esperaba que en su noveno intento consiguiera un reconocimiento encima del 75 por ciento requerido.

Temprano en enero, cuando hasta el edificio Chrysler tiembla de frío en Nueva York, Rich Goosage debe haber cispado sus puños, rechinado sus dientes, saltado bruscamente de su butaca con los ojos llameantes y gritado: !Cómo ríe la vida! Después de tan larga espera, “El Ganso”, con el respaldo del 85.8 por ciento de los 533 votos disponibles, tomó las llaves de Cooperstown, quitó el candado y se metió.

Ahora, él está adentro. Nadie más lo hizo este año. Lamentablemente, el toletero Jim Rice, en su intento 14, quedó a la orilla con un empuje del 72.2 por ciento; en tanto, Andre Dawson, junto a Bert Blyleven y Lee Smith, volvieron a frustrarse.

La escogencia de Goosage con 466 votos, es una muestra del aprecio que se tendría en estos momentos por un relevista del calibre. Un tirador de meteoros, dueño de un corazón valiente y suficiente control para ser autoritario en una tarea tan difícil como cortar diamantes, Goosage (124-107 de balance, 310 salvamentos, un mil 502 inutilizados en el cajón de bateo con sus bolas de humo y 3.01 en efectividad) se convirtió en apenas el quinto hombre de bullpen en ingresar a Cooperstown.

El tirador de nudillos Hoyt Wilhem (143-122 con 227 rescates, un mil 610 kaes y 2.52 en carreras limpias) fue el primero en 1985, y luego siguieron sus huellas Rollie Fingers (114-118, 341 salvamentos, un mil 299 ponches y 2.90) en 1992; Denis Eckersley, que también funcionó como abridor (197-171, 390 cierres garantizados, dos mil 401 fusilados y 3.50) en 2004; y Bruce Sutter (68-71, 300 faenas apretando tuercas, 861 paralizados y 2.83) que ingresó en 2006.

Goosage militó con nueve equipos, pero es seguro que entrará hoy a Cooperstown con el uniforme de los Yanquis de Nueva York. La fanaticada del planeta béisbol sólo lo imagina vestido a rayas.