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ESPN.com

Parece que Manny Ramírez ha comprado el pase de salida de Boston y los Medias Rojas tienen pensado hacer algo al respecto muy pronto. La relación entre Boston y Ramírez llega a un punto crítico.

Ramírez volvió el sábado a la alineación de los Medias Rojas de Boston luego de perderse dos partidos por dolor en la rodilla derecha. El manager de Boston, Terry Francona, dijo que habló con Ramírez después que los resultados de una prueba de resonancia magnética el viernes no descubrieron ninguna lesión en las coyunturas.

Francona indicó que sabía el viernes por la noche que el toletero dominicano sería titular para el segundo partido de la serie contra los Yanquis de Nueva York. No dijo si el equipo tomó alguna medida disciplinaria contra Ramírez, quien fue sacado de la alineación del viernes después que el jardinero dijo al coach Brad Mills que le dolía la rodilla.

“No me gusta hablar en público de asuntos disciplinarios”, dijo Francona el sábado a la AP. “Los asuntos de disciplina se quedan a puerta cerrada”. Francona afirmó que tampoco quiere hablar de asuntos médicos. “Está listo para jugar”, aseguró antes del partido. Ramírez batea .301 con 19 jonrones y 62 remolcadas esta temporada.

¿Qué pueden hacer? Pueden intentar suspenderlo indefinidamente.

Y en 24 segundos, el sindicato presentaría una queja y la suspensión quedaría sin efecto hasta que el caso sea llevado a una mediación y Manny sea reincorporado. De modo que una suspensión podría hacer sentir mejor a los Medias Rojas y podría ser beneficiosa para las relaciones públicas de la franquicia, pero en cuanto a un impacto que produzca un efecto duradero, no valdría de nada.

Otra opción sería multarlo. Ten en cuenta que el monto actual que Ramírez percibe por entrada, teniendo en cuenta su salario de US$20 millones, es de US$13,717. Por lo tanto, una multa de US$5,000 no es algo que realmente lo afecte como para que entienda el mensaje.

Podrían cambiarlo. (Pero recuerda que Manny antes debe aprobar cualquier acuerdo debido a sus derechos 10-5).

Lo anterior es algo que quizá los funcionarios de los Medias Rojas consideren seriamente, de la misma manera que ya lo hicieron en varias oportunidades los últimos cinco años. El cierre de la fecha de cambios es en tres días, de modo que Boston tiene tiempo si quiere hacer efectiva una movida. Seguramente no lo cambiarían a un equipo de la Liga Americana, ya que eso produciría un impacto directo sobre sus aspiraciones en los playoffs. Si lo llegasen a cambiar a los Angelinos, automáticamente harían que los Angelinos de Los Ángeles se conviertan en los favoritos para ganar la Serie Mundial. Si lo cambiasen a los Rays, posiblemente tendrían a Ramírez de oponente y este los eliminaría de la carrera hacia los playoffs. En conclusión, un cambio a un equipo de la Liga Americana es algo que nunca ocurrirá.

Pero hay muchas opciones, en teoría, para hacer un cambio con algún equipo de la Liga Nacional. Debido al comportamiento inconsistente de Ramírez, además de su sueldo --aún le deben US$7 millones para lo que resta de la temporada--, puede que no reciban demasiadas ofertas, sin embargo, un acuerdo con los Mets sería algo viable. Esta franquicia está en busca de un jardinero derecho.

Y todos sabemos que a Ramírez le encantaría volver a jugar con Pedro Martínez, quien tendría la oportunidad de mantener concentrado y en la alineación a su viejo amigo en los días que jugaban con los Medias Rojas.

También podrían llegar a un acuerdo con los Filis, ya que su manager, Charlie Manuel, conoce muy bien a Ramírez puesto que jugaron juntos en los Indios de Cleveland. Los Filis les podrían ofrecer a cambio alguien como Jayson Werth o Shane Victorino y uno o dos prospectos.

También podrían llegar a un acuerdo con los Diamondbacks, que necesitan desesperadamente un jugador del calibre de Ramírez.

Otra posibilidad serían los Dodgers, que están recargados de jardineros, pero cuentan con Joe Torre de manager, quien está acostumbrado a lidiar con jugadores estelares con aires de diva. Quizá la oferta de L.A. podría incluir al tercera base, Andy LaRoche.

Otro de los equipos con los que podrían llegar a un acuerdo es el de los Cardenales, que contarían con un temible trío 3-4-5 con Albert Pujols, Ramírez y Troy Glaus (pero ten en mente que la prioridad de San Luis, en este momento, es elevar el nivel de su cuerpo de relevistas).

Podrían llegar a negociar con los enérgicos y viscerales Marlins, que por lo general no incorporan hombres con sueldos tan altos, pero cuentan con prospectos para ofrecer, además de alguien como Josh Willingham.

De modo que hay posibles ofertas por Ramírez, y es lógico pensar que los Medias Rojas explorarán el mercado y harán las llamadas pertinentes dentro de las 48 horas siguientes.

Pero la conversación más importante que tendrán los Medias Rojas será la que contará con la participación de los directivos y/o Terry Francona y los líderes de los vestuarios -- por ejemplo: David Ortiz y Mike Lowell. Durante la misma, Francona o el gerente general, Theo Epstein, les preguntarán a los jugadores: ¿Qué opinan de esta situación? ¿Se cansaron de la actitud de Manny? ¿Se cansaron de lidiar con él? ¿Creen que el equipo es perjudicado por la incertidumbre de no saber si Manny quiere jugar o no, y si estará con ustedes cuando se acerque una serie importante, como por ejemplo la serie que jugarán ante los Yankees a fines de julio?
La razón por la cual la charla anterior es tan importante, es porque, en definitiva, son los demás jugadores quienes tienen más posibilidades de hacer que Ramírez pueda seguir concentrado en el juego de ahora en adelante, no Francona ni Epstein, ni John Henry ni Tom Werner o Larry Lucchino.

Si los jugadores antes mencionados piensan que pueden llegar a convencer a Manny para que vuelva al campo de juego, entonces, la mejor opción para los Medias Rojas es conservar a Ramírez. Pero si los demás jugadores creen que su situación contractual será una distracción y que es muy probable que Ramírez no le responda al equipo como ya lo hizo hace un par de años, entonces será momento de cambiarlo.

Lo que se especula es que los Medias Rojas, una vez más, dejarán pasar lo ocurrido con las esperanzas de que Ramírez decida entrar en el juego y contribuir al equipo.

Y cuando termine la temporada, su espacio en el camerino será vaciado cerca 24 segundos después de que se registre la última salida.

Información de la AP fue incorporada en esta columna.