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Los Cardenales tienen a los Cerveceros debajo de sus spikes, bien apretados, tratando de cortarles la respiración. La victoria por 7-1, los coloca adelante 3-2 en la serie, con las baterías cargadas, mientras los de Milwaukee, saben que necesitan algo más que rezar.

Toda la intriga que cobijaba al quinto duelo de la serie, desapareció en el segundo inning. Seguramente Zack Greinke no durmió revisando las imágenes. Pudo ser un cero de gigantesco significado, no un derrumbe de tres carreras que dejó sepultados a los de Milwaukee, atornillados por cuatro relevistas, después de solo poder conseguir una carrera con siete hits contra el bateable Jaime García en cuatro entradas y dos tercios.

En un partido sin jonrones, Milwaukee solo bateó un hit menos que San Luis, pero su agujereada defensiva cometió cuatro errores. Aun sin que Corey Hart lograra realizar  la atrapada de la serie sobre ese batazo de Yadier Molina que rebotó en la pared del jardín derecho abriendo la pizarra, si el antesalista de Milwaukee, Jerry Hairston, no es perforado por ese batazo frontal de García, cometiendo el error que facilitó dos carreras sobre un probable tercer out, la historia pudo ser diferente.

Qué importa todo eso ahora, como tampoco que los Cerveceros ganaran la división central con 6 juegos de ventaja sobre los Cardenales, y se impusieron 10-8 en su serie particular. Ellos perdieron anoche claramente y están al borde del descarte. Solo el ganador de 13 juegos Shaun Marcun, puede salvarlos, si logra forzar un séptimo duelo, superando mañana a Edwin Jackson. 

Lo más dramático es regresar a casa para morir. ¿Podrán los Cerveceros evitar que eso ocurra?