•  |
  •  |

Filis y Yanquis, igual que usted y yo, estarán frente al televisor viendo la Serie Mundial de 2011. Ellos deberían estar “afilándose” para protagonizar un Clásico con posible cifra récord de súper-astros, y el planeta beisbol detenido, expectante. Olvidemos la serie soñada, porque ha sido desplazada por la impensable en abril, y quizás, en los primeros días de septiembre. Son los Cardenales, que entraron al último mes de temporada ocho y medio juegos detrás de los Bravos en la lucha por ser “el comodín” de la Liga Nacional, los que enfrentarán a los Rangers de Texas, que han regresado con suficiente pólvora en sus bates para revolucionar la postemporada.

No es una serie para elevar raitins, pero sí con los ingredientes que se necesitan como factores de motivación, incluyendo la presencia del mejor jugador imaginable en estos momentos, Alberto Pujols, retando junto con Matt Holliday, Lance Berkman y el súbitamete volcánico David Freese, a un grupo de tronqueros capaces de derribar murallas encabezados por el enfurecido Nelson Cruz, Adrián Beltre, el reactivado Michael Young, Josh Hamilton, Ian Kinsler y ese agitador incansable que es Mike Napoli.

Ofensivamente, se espera una serie de grueso cañoneo, arranca-brazos, aunque en beisbol no hay nada escrito, pese a que Diógenes nunca vio un partido.

Después del impacto provocado por Freese como Más Valioso de la serie por el banderín de la Liga Nacional, uno se pregunta: ¿qué será lo sorprendente en este Clásico que se inicia mañana en San Luis sin el Bateador Designado y con Chris Carpenter fajándose con C. J. Wilson?

Babe Ruth, Mickey Mantle, Reggie Jackson no pudieron hacerlo, pero Bobby Richardson, un yanqui pequeño, es el dueño de la marca de 12 remolques en un Clásico, en 1960; ¿Quién iba a pensar que un pelotero discreto como Gene Tenace, de los Atléticos, sería el Más Valioso en la Serie de 1972? Tan inesperado como ver a Don Larsen aquel 8 de octubre de 1956 lanzar el único Juego Perfecto en más de un siglo; y qué decir de la forma como los deteriorados Dodgers de 1988, subestimados al extremo, barrieron a los todopoderosos Atléticos.

La presencia de lo sorprendente siempre es una posibilidad latente en una Serie Mundial, como lo fue hace unos días el encumbramiento repentino de David Freese, antesalista de los Cardenales, Más Valioso en la definición del título en la Liga Nacional.

Hay sorpresas negativas como ver a Ty Cobb, Stan Musial y Ted Wiliams bateando a la orilla de los 200 puntos, los tres errores de Willie Davis en el mismo inning contra los Orioles, relevos fatales los de Eckersley en 1988 y Rivera en el 2001, pero lo que se graba en el disco duro de nuestras memorias, son los grandiosos.

¿Estará tan oculto como lo estaba Freese, el Más Valioso de ésta Serie tan cargada de candidatos viables? Por ahora, sujetemos nuestras expectativas.
dplay@ibw.com.ni