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Se impuso el Barcelona 2-0 al Viktoria Plzen checo con un golazo de Iniesta a los 10 minutos en maniobra compartida con Messi, y otro de Villa, también en combinación con Messi, a los 82. Se adornó mucho el Barcelona sin conseguir una gran producción. Demasiado tiempo de batalla ante quienes se conformaban con eso, una pérdida honrosa. Porque, a pesar de la agonía azulgrana por cerrar el resultado, los checos ni tiraron desde fuera ni pisaron con peligro el área de Víctor Valdés ni una sola vez. Jamás creyeron en la posibilidad de un triunfo.

Los checos se habían defendido bien ante el otro grande del grupo H, el Milan, en San Siro, donde también perdieron por 2-0. Ibrahimovic tardó 52 minutos en hacer lo de Iniesta nada más empezar el partido de Barcelona, aunque la jugada del albaceteño, en connivencia con Messi, fue sencillamente majestuosa. El regate en un espacio minúsculo, cambio de pie y el remate con la zurda compusieron un monumento. El Barcelona dio un concierto barroco al que terminaron por sobrarle delicadezas que acariciaban el ojo, pero no satisfacían al estómago.

El Viktoria se defendió aún mejor tras la pausa y al Barcelona se le atascó el gatillo hasta quedarse inmóvil. Leo Messi dio toques excelsos, enumeró regates de ensueño, comulgó con sus compañeros en perfecta armonía... Pero sus remates se fueron siempre al limbo, dos de ellos al palo, y no llegaron por milímetros y centésimas. Iniesta, que había deslumbrado con desborde en el primer tiempo, se vino un poco atrás y, por los extremos, ni Alves ni Pedro, ni Villa vivieron del acierto en docena y media de disparos que no encontraron la portería.

Un robo de Villa en el mediocampo que prolongó Messi hasta el centro del área checa, dejó el balón al fin frente al pie izquierdo de Villa, que esta vez acertó a trazar la línea exacta hacia la red de Cech, que aunque no todos los porteros se apelliden así, éste atiende por Marek y no es consaguíneo de Peter. La angustia azulgrana desaparecía y el partido también, metido en las sustituciones que lo apurado del marcador impideron a Pep hacer antes. Salieron Iniesta y Villa y entraron Keita y un nuevo en la plaza, Isaac Cuenca.