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Heridos por el estacazo de Mike Napoli impulsador de dos carreras en el octavo, los Cardenales, derrotados 4-2 en el quinto juego, se tambalean al borde de la fosa. Fue un partido extraño y cruel para los de San Luis, que tuvieron a mano tantas posibilidades sin sacarles provecho, hasta ser víctimas de un swing de Mike Napoli contra el segundo de cuatro relevistas utilizados por LaRussa en el octavo, el zurdo Marc Rzepczynski, convirtiendo la pelota en un proyectil que rebotó contra la lejana pared del jardín central, impulsando dos carreras, quebrando así el angustioso empate 2-2, provocado por los jonrones de Mitch Moreland y Adrián Beltré.

Atrás quedó la batalla monticular entre los abridores Chris Carpenter y C. J. Wilson, con ese equilibrio en la pizarra. Ahora los Rangers tienen las riendas de la Serie en sus manos 3-2, antes de viajar a San Luis en busca del remate, y conseguir el primer título de su historia, iniciada en 1972.

No puedes malograr tantas oportunidades. Tienes que estar alerta y saltar sobre la posibilidad que pasa frente a tu ventana, porque puede que no la vuelvas a ver. Y los Cardenales en cinco ocasiones, cuatro de ellas consecutivas, fallaron en momentos cumbres.

Después de la brillante atrapada realizada en un frontal aterrizaje forzoso por David Murphy sobre batazo de Nick Punto en el segundo, con Yadier Molina proyectándose hacia el plato, obligando a San Luis a conformarse con las dos carreras impulsadas por Molina y Schumaker, los Cardenales vieron cómo el adormecido Matt Holliday cerró el tercer inning con un roletazo para doble play con hombres en las esquinas, y volvió a fallar en el quinto roleteando al short con las bases cargadas. Luego, en el sexto, Schumaker y Punto se hundieron con dos a bordo, y en el séptimo, Freese fue congelado con la casa llena. Agreguen que en el octavo, con Molina en segunda y un out, Punto se derritió y Furcal fue dominado por el relevista Oliver.

Se necesitaba un tren para cargar con todos los dejados en base por San Luis. Un partido extraño, que incluyó el ingreso de un pitcher para otorgar un pasaporte intencional, fallas defensivas en jugadas sencillas, y un final cruel con Pujols ponchándose frente a Neftalí Feliz en conteo completo, más el disparo de Napoli sacando a Craig en segunda, haciéndole pagar un atrevimiento inexplicable.