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En el laberinto de la soledad, Tony LaRussa sigue tratando de huir de sí mismo, o quizá, buscándose a sí mismo. ¿Qué es lo que hizo el lunes por la noche en ese tormentoso octavo inning? El genio se vio bloqueado y desviado. Después de la derrota por 4-2 en el quinto juego, trataba de explicar lo inexplicable.

¡Ah, si el batazo de David Murphy, que parecía ideal para un doble play cierra inning, no es desviado hacia la nada por el manotazo de Rzepczynski llenando las bases para el trancazo de Mike Napoli, no estaríamos viendo a LaRussa ser “acuchillado” por tantos cuestionamientos!

Octavio Dotel entró por Chris Carpenter. Doble de Young, un ponche, y pasaporte intencional a Nelson Cruz, dejó al derecho frente al zurdo David Murphy. Fue entonces que LaRussa trajo al zurdo Rzepczynski y Murphy conectó ese batazo que Nick Punto buscó hacia su derecha, antes de ser desviado por el pitcher. Lo sencillo se convirtió en un jeroglífico. Ahora las bases estaban llenas y Napoli, cañón derecho, en el plato.

LaRussa pensó en Jason Motte, pero no estaba listo. En el bullpen, el coach Derek Lilliquist, dice no haber escuchado el nombre de Motte. Así que LaRussa mantuvo al zurdo, quien recibió el batazo quebrador de Napoli y después ponchó a Moreland para el segundo out. Con Kinsler al bate, apareció en escena el derecho Lance Lynn, quien había sido descartado por el manager previamente, debido al uso constante.

Lynn entró extrañamente solo para bolear intencionalmente a Kinsler, algo que pudo hacer Rzepczynski, sin perder un brazo. Unos minutos más de calentamiento para Motte, quien ponchó a Andrus. Según LaRussa, en el bullpen confundieron el nombre de Lynn con el Motte, pero ¿qué tan pendiente estaba el manager de esa confusión?

En el noveno, igual que en el séptimo, LaRussa envió al robo de segunda a Craig con Pujols al bate, y las dos veces, sin out, fue atrapado por el rifle de Napoli. En el séptimo, Washington respondió con la tercera base intencional consecutiva a Pujols.

Seguramente a LaRussa le dolía la cabeza después de ver cómo los Cardenales desperdiciaron cinco oportunidades de producir, dejando dos veces las bases llenas. Ahora, los de San Luis, de regreso a casa, tienen que ganar los dos juegos pendientes. Entre las brasas, LaRussa necesita hoy la mejor versión del zurdo mexicano Jaime García.

dplay@ibw.com.ni