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Contraste de cifras aunque no de actuaciones. Victoria aplastante del Real Madrid 7-1 sobre el Osasuna, un rival golpeado por la pérdida de nueve titulares, y la expulsión de Satrústegui a los 54, y empate agónico del Barcelona 2-2 en el minuto 91, logrado con la estocada zurda de Messi dentro del área, sacándole máximo provecho a una confusión de la defensa del Bilbao. Ahora el Madrid se afianza como líder con 3 puntos de ventaja mientras se aproxima el primer Clásico.

En partido raramente programado al mediodía, el Madrid se vio trabado por 23 minutos, hasta el primero de los tres goles de Cristiano Ronaldo al minuto 23, con pronta respuesta de Ibrahima en el 30, pero luego se soltó con elegancia y brusquedad, con dominio y autoridad, realizando literalmente un “acribillamiento” a pleno sol. Goles de Pepe a los 34 y de Higuaín a los 40, por vía aérea, enviaron el partido al descanso 3-1, y al regreso, Cristiano de penal a los 54, y agregando su tercero a los 58, agrandó el marcador 5-1. Cerró Benzema con excelentes goles a los 62 y los 81.

Nada que discutir frente a una superioridad tan agobiante. Después de los primeros 30 minutos, en todo instante, el debilitado Osasuna estuvo contra las cuerdas escuchando los rugidos de éste Madrid, llevando las manos a sus heridas provocadas por ese ataque sin pausas, que tuvo en Angel DiMaría a un brillante conductor y preciso trazador de centros busca-cabezas.

En Bilbao, ver al Barcelona entrar al tiempo de reposición perdiendo 2-1, mantenía al planeta futbol con los pelos de punta. La pérdida del invicto y de los tres puntos, frente a éste Athletic de Marcelo Bielsa, tan exigente en un partido de ribetes magistrales por encima de la incomodidad planteada por la lluvia, provocaría un gran impacto.

Pero, si tienes a Messi en el campo, hay vida, y el argentino apareció con su zurda amartillada, aprovechando un balón sin dueño, danzando en el area, producto de una falla de entendimiento con el arquero Iraizoz. El disparo junto al poste derecho, sacó al gimiente Barsa del hoyo, aunque no del todo, porque lo limitó a un punto, y la ventaja del Madrid es 28-25.

Un gran partido, con el Bilbao sin complejos, atrevido, lúcido, complicadísimo, y el Barsa elevando su futbol a los niveles conocidos, pero sin poder hacer sus quiebres cierra maniobras, pese a la movilización de Xavi, Cesc, Iniesta y Messi. Gol abridor de Ander Herrera al minuto 19, igualada de Cesc 1-1 cabeceando entrega de Abidal a los 23, y la fatalidad de Pique, desviando hacia adentro, en la propia “boca del lobo”, un balón que serpenteaba en el minuto 79. El Barsa atrás 2-1, hasta la aparición de Messi.

Dos juegos diferentes, dos resultados diferentes, y una realidad indiscutible, la capacidad de destrucción del Madrid.

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